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En la Avenida del Puerto, justo donde la ciudad antigua se encuentra con el mar, radica el Museo del Ron Havana Club, el más genuino y conocido de los rones de Cuba.

Durante un recorrido de más de media hora el visitante podrá “viajar” hasta un cañaveral y apreciar los trapiches primigenios, los negros esclavos que hicieron posible el desarrollo inicial de esta industria y, luego, las fábricas más adelantadas, hasta la melaza y el largo proceso de fabricación del exquisito ron ligero.

Claro que se trata de la maqueta del central La Esperanza, con todos los detalles de la vida fabril y la locomotora que la alimentaba, recreados con maestría por el arquitecto Lázaro García Driggs.

El recorrido por la instalación le reserva, además, una prueba para el olfato en la sala donde se recrea el añejamiento en barriles de roble. Es allí donde concluye un proceso que ha transitado por tres etapas: fermentación, destilación y filtración. Conocerá, además,  sobre los maestros roneros, y por supuesto, de la gran diversidad de productos que se integran hoy bajo la marca Havana Club, embajadora de Cuba en todo el mundo.

En el piso inferior del museo está el bar, al estilo de los años 30 del pasado siglo. Puede que la suerte lo proteja y le incluyan una divertida clase de coctelería, donde aprenderá a preparar mojitos, daiquirís o Cubalibres, o una alternativa más especializada, de esas que tienen que ver con los habanos y su mundo.

También podrá mezclar su propio mojito, o pedir la bebida emblemática de la casa: Guarabana, que tiene entre sus componentes el Havana Club Añejo 3 Años, jugo de caña (guarapo) y zumo de naranja.

Y si desea llevarse un recuerdo muy especial, visite la tienda comercializadora con todos los rones de marca Havana Club, souvenires y exclusividades que solo pueden adquirirse allí.

Más de un millón 800 mil visitantes extranjeros y nacionales

 “Desde su surgimiento, en el 2000, el Museo ha tenido mucha aceptación. A pesar de que abrimos los siete días de la semana, durante todo el año, siempre mantenemos bastante ajetreo de público”, explica Grethel Perdomo, jefa del Departamento Comercial de la instalación.

“Como promedio, recibimos en temporada baja entre 300 y 400 visitantes diarios, y en alta hemos llegado hasta las 800 personas. De hecho, en estos 14 años sumamos ya más de un millón 800 mil visitas”, añade.

Recuerda que el servicio del recorrido se oferta de manera gratuita a los cubanos, en los horarios de 10 de la mañana, 12 del día, 2 y 4 de la tarde. Mientras que a los visitantes foráneos suele incluírseles dentro de los paquetes creados para que conozcan La Habana.

“Nos comentan las agencias con las que trabajamos que el museo es muy demandado. Parece gustar especialmente a los turistas franceses y alemanes, y entre los provenientes de Latinoamérica destacan muchos argentinos, chilenos y mexicanos”, argumenta Perdomo.

“En estos mercados —dice— existe más tradición de consumo de bebidas con alto grado de alcohol, y coinciden con los lugares donde mejores ventas tiene la marca. Por eso, junto a la historia y la explicación sobre los diversos productos que integran la cartera de Havana Club, la demostración de coctelería, catas y maridajes con los habanos.

“Son servicios de valor agregado que ponemos a disposición de las agencias, pero que queremos ofrecer en el futuro a todo el público que nos visita, pues enseñan a apreciar el ron de un modo diferente, a conocer sobre olores y sabores, esencias y posibilidades de mezclas, favoreciendo a la larga una filosofía de consumo más vinculada con el disfrute”, resalta la directiva.

“Y es que este proyecto se creó justo para ser la vitrina de la marca Havana Club, esa que hoy se usa tanto en las cantinas y los bares del mundo. Además de mostrar su devenir y toda la tradición que existe en Cuba de fabricación del ron, hacemos promoción de la estrategia comercial de la marca, según la campaña que esté vigente”, puntualiza.

“Queremos cambiar la decoración y el ambiente de nuestro patio interior, alargar un poco el recorrido del museo, sumando más información gráfica; al tiempo que aprovechamos al máximo espacios muy especiales que tenemos como el de la galería de arte, un proyecto de Havana Cultura para dar a conocer la obra de artistas jóvenes y el vínculo de la marca con la cultura nacional”, adelanta la directiva.

“También reforzaremos la promoción a través de las agencias de viajes, pretendemos estrenar una nueva web y extenderemos el servicio de las clases de coctelería y las sesiones de catas y maridajes: la mejor manera de aprender sobre las potencialidades del ron Havana Club, una vez que se ha conocido un poco de su historia”, concluye.

(Fuente: CC /Yizzet Bermello)