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Movilizar las fuerzas de la comunidad hacia la recogida de basura, chapea y limpieza de zanjas, entre otras acciones dirigidas al saneamiento ambiental, se ha convertido en tarea primordial de las autoridades cubanas de la salud, de conjunto con las organizaciones políticas y de masas, conscientes de que  la higiene es fundamental para prevenir, erradicar  o disminuir los índices de las enfermedades virales  trasmitidas por vectores o por humanos infectados.

De ahí la urgencia de incorporar a los hábitos de la comunidad el uso del hipoclorito, pues hasta ahora solo lo utiliza el 50 % de la población, aun cuando se ha incrementado su venta en las farmacias. Esta solución no solo debe emplearse para clorar el agua de tomar, sino en el lavado de las verduras, los quehaceres de la cocina, y hasta para bañarse.

Pero no todos los ciudadanos tienen la debida percepción del riego que corren, y violan las medidas establecidas a fin de contrarrestar la situación epidemiológica y reducir  al mínimo los focos del mosquito Aedes aegypti, trasmisor del dengue,  así como los eventos diarreicos agudos que, de no ser debidamente  identificados  y atendidos  a tiempo, pueden ocasionar la muerte por cólera.