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En la madrugada de este lunes, falleció en la capital cubana, el renombrado arquitecto y Premio Nacional de Arquitectura, Mario Coyula.

Nacido en 1935, dirigió la Escuela de Arquitectura de la CUJAE. Fue director de Arquitectura y Urbanismo de La Habana, del Grupo para el Desarrollo Integral de la capital y primer presidente de la Comisión de Monumentos de La Habana.

Entre sus obras más notorias destacan el Mausoleo a los Héroes del 13 de Marzo, ubicado en la Necrópolis de Colón, así como el Parque de los Mártires, en Infanta y San Lázaro, considerado el primer monumento de envergadura tras el triunfo de la Revolución.

Entre sus múltiples reconocimientos destacan, además del Premio Nacional de Arquitectura, el Premio de la Crítica «Joaquín Weiss»; Premio Ensayo del capítulo cubano de la Asociación Internacional de Críticos de Arte; Premio Choice para Libros Académicos Relevantes en los Estados Unidos; Premio Nacional de Patrimonio Cultural (2013). 

Coyula diseñó viviendas y proyectó paisajes urbanos, pero quizás sus mayores contribuciones sean las de haber pensado la arquitectura y la ciudad en el contexto de las transformaciones revolucionarias,  aportar a la formación de nuevos arquitectos, y fomentar una conciencia y una práctica de la preservación y rescate de un entorno urbano social y cultural en función de una mejor calidad de vida. 

Fue así que multiplicó una incesante labor intelectual y docente en la Escuela de Arquitectura de la Ciudad Universitaria José Antonio Echeverría, en el Grupo para el Desarrollo Integral de la Capital, en la revista Arquitectura y Urbanismo, en el Consejo Técnico Asesor del Mi­nisterio de la Construcción, en la Comisión de Arquitectura y Ciudad de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en la Comisión de Monumentos de la capital, en la Maqueta de La Habana. 

Su prestigio rebasó las fronteras del país. Fue el primer cubano profesor visitante en cursos de posgrado en la Escuela de Diseño de la Universidad de Harvard y en la es­pecialidad Estrategias Urbanas de la Angewandte de Viena, y formó parte del Grupo Internacional de Investigación sobre Ar­quitectura e Infraestructura con sede en París. 

Para Coyula, la arquitectura nunca estuvo desligada del destino humano. Se construye para que las mujeres y los hombres sean más plenos, solía decir. 

En los últimos años saltó de la escritura de textos teóricos y críticos al campo de la ficción, con la novela Catalina (sobre la mujer para la que fue construida la opulenta mansión de Paseo y 17), exitosamente presentada en la última Feria Internacional del Libro. De ella dijo:

«Catalina de cierta forma es La Habana y es mi amor por La Ha­bana. Es una metáfora, yo la persigo a ella, pero ya ella se fue como aquella Habana que tampoco está. La de hoy quisiera que se quedara».

 

(Fuente: Granma)