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El libro «Fornero: Arte en Caricaturas»,editado por Mad Artist Publishing (Canada), que dirige Marcin Migdal, es un verdadero regalo para todos los que disfrutamos con la realización de las caricaturas personales.

El volumen resume la trayectoria del dibujante argentino Walter Fornero y sus avances en técnicas digitales, de una forma admirable. El libro nos permite conocer los pasos creativos de este artista, cuyas obras nos brindan un acercamiento singular a los personajes representados. Su ingenio y capacidad de expresión despiertan la admiración de los lectores.

Hay una suma de elementos —expresa Walter— para captar el «alma» del caricaturizado. Por supuesto, primero investigo sobre la vida de la persona, estudio su perfil psicológico y veo sus imágenes. Me fijo primero en la forma general de su cabeza si es alargada, achatada...y también en su ángulo de inclinación. Después, en la forma de los ojos, con sus cejas, que es donde radica una expresión característica, y a esto le añado el gesto de la boca. En estos factores radica el mayor por ciento para lograr un buena caricatura.

Mis dibujos —añade— los boceto a lápiz, costumbre que me ha quedado por mi trabajo durante varios años en la realización de dibujos animados. Luego escaneo la hoja y la voy pintando digitalmente, que es la técnica que más estoy usando ahora en las caricaturas. Algunas las hago directamente en mi tablet.
Walter publica sus caricaturas en las revistas mensuales El Vecino, y Forjador de campeones, editadas en la ciudad de Rosario, y también en Caras y Caretas, de Buenos Aires.

Como animador y asistente de animación ha participado en varias producciones para el exterior (Europa, Canada, E.E.U.U) en diferentes películas y series, de estudios importantes como Disney , Cartoon Network, Filmax, Rainbow, Athenas, Milimetros, y Cosgroove Hall. A nivel nacional trabaja para estudios como, Hook Up, Bujos, Animatoon y Patagonik. Por otro lado, ha expuesto sus obras en Argentina, Colombia, España y Brasil.

«El humor y la sátira ayudan al ser humano a digerir los problemas cotidianos que nos acarrea vivir en sociedad, y por ello son necesarios», finaliza.

(Fuente: Bolulevar)