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Aunque hasta el propio presidente José Mujica lo niegue no es la primera vez que futbolista uruguayo Luis Suárez se defiende a dentelladas. Y no pocos le temen por tan perruna costumbre de quitarse al contrario de encima. 

Sancionado desmedidamente por la FIFA con una suspensión de nueve partidos oficiales y cuatro meses apartado de cualquier actividad futbolística,  el delantero no podrá defender hoy su selección frente al once colombiano. 

Sin su mejor jugador, no le queda más remedio a Uruguay que unirse aún más como grupo para tratar de sacar adelante las eliminatorias, empezando por Colombia en octavos, antes de un eventual choque de cuartos contra Brasil, en una reedición del Maracanazo. 

El caso —de enorme repercusión mediática— ha levantado tormentas de arena en el país natal del llamado «jugador maldito», epíteto que ahora enaltece el más famoso de sus mordiscos, dado a Giorgio Chiellini durante el partido en que Uruguay le ganó a Italia 1 a 0 y clasificó a los octavos de final luego de quedar segundo en el Grupo D, detrás de Costa Rica que sorpresivamente, se quedó con el primer puesto. 

«Yo no vi que Luis Suárez haya mordido a nadie», dijo durante una visita al departamento de Florida. «Le pegan cada patada y cada hachazo y se las banca (lo aguanta)», añadió el mandatario, convencido de que hay una «campaña» contra el jugador. «No lo elegimos para filósofo, ni para mecánico, ni para tener buenos modales. Es un excelente jugador», concluyó Mujica. (Y yo me sumo a sus pronunciamos y al de la mayoría de los uruguayos en contra de la sanción a su jugador estrella.) 

Aunque las evidencias en fotos y videos abundan en la red de redes y parecen congruentes con las explicaciones sobre cómo llegaron los dientes de Suárez al hombro del italiano Chiellini, la AUF (Asociación Uruguaya de Fútbol) sostiene ante comisión disciplinaria de la FIFA que no existen pruebas de la agresión. 

En un escrito de 17 hojas los tres representantes de Uruguay en el contencioso plantearon: «Llevamos unas imágenes que hay de Chiellini sobre una factible lesión en esa zona de su hombro izquierdo. Por eso, pedimos un informe forense para saber si las imágenes que surgieron después del partido contra Uruguay se corresponden o no al mismo, o si el jugador italiano no tenía ya una lesión allí». 

El mordisco pudiera verse como un acto condenable, pero lo que sí resulta   desproporcionada es la sanción por parte de la FIFA. Y no comporto con los sicólogos que justifican a Suárez, presentándolo como «el prototipo de genio que lleva dentro alguna disfunción que le impide controlar sus fauces». Se trataría de un trauma que tiene orígenes familiares: «La propensión a morder a sus oponentes es una conducta reactiva y reiterada y no adaptativa», afirmó de la manera más seria posible el psicólogo del deporte Carlos Ferrés a la prensa uruguaya. 

Tampoco creo que Suárez sea «el paradigma de la hombría deportiva», según un aficionado de Montevideo. Aquí se podría situar el excapitán de La Celeste, Diego Lugano, quién declaró sobre Chiellini: «Como hombre me decepcionó totalmente. Yo lo admiraba»; el defensa añadió: «No es normal del fútbol italiano que un deportista abandone el campo de juego llorando y acusando a un rival». 

Lo cierto, la sanción más dura pronunciada hasta ahora por la FIFA en un caso similar fu la impuesta durante el Mundial de Estados Unidos-1994, al italiano Mauro Tassotti, quien propinó un violento codazo al español Luis Enrique y le fracturó la nariz. El culpable pudo terminar el encuentro, pero luego fue sancionado retroactivamente con ocho partidos de suspensión tras un procedimiento excepcional de la federación  futbolística mundial. 

El Mundial de Brasil no podía ofrecer más emociones fuertes para los uruguayos, y para todos aquellos que ciframos las más grandes esperanzas en Luis Suárez, ese «antipático que todos quieren», ese héroe de las situaciones límite. 

No todo está perdido. Los uruguayos parecen escapar al triunfo fácil, al cumplimiento de la lógica. En las últimas cuatro eliminatorias jugaron el repechaje para poder acceder a la máxima fiesta del fútbol. Tienen alma de equilibrista. Son de esos que necesitan arriesgar la vida para sentirse vivos. Kamikazes esperando estar al borde del abismo para aparecer. 

Todavía recuerdo como, tras la inesperada derrota del debut, abordaron el partido ante Inglaterra con la jerarquía de un campeón del mundo. Manejaron el encuentro hasta que el físico, el fútbol y Suárez aguantaron, y lograron clasificar a la siguiente fase. Y en esa estamos. Duro, durísimo, sin Suárez, en los Partidos de octavos.  

Poco me importa que lo acusen de simular, morder a sus rivales y hacer todo con tal de ganar. Es mi favorito. Y todos en Uruguay lo admiran. Incluso sus rivales, que lo odian porque le temen. 

Desde ya rezo, enciendo una vela y cruzo los dedos por la selección uruguaya, para que sin Suárez y Cavani, los otros puedan también  inventar un gol de la nada. 

Esperemos el desarrollo de los acontecimientos  rumbo al título, con cuatro campeonas —Brasil, Uruguay, Alemania y Francia— llamadas a colisionar entre sí por un lado, y Argentina y la eterna aspirante Holanda del otro. 

Entonces, disfrutemos los topes de octavo de final. 

Aquí les dejo el calendario:

Sábado 28: Brasil vs. Chile, Colombia vs. Uruguay.

Domingo 29: Holanda vs. México, Costa Rica vs. Grecia.

Lunes 30: Francia vs. Nigeria, Alemania vs. Argelia.

Martes 1º julio: Argentina vs. Suiza, Bélgica vs. Estados Unidos.

Los primeros desafíos siempre serán a las 12:00 m. y los segundos a las 4:00 p.m. (Hora de Cuba).