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El prolífico actor, conocido principalmente por el papel que interpretó en la película «El bueno, el feo y el malo» durante sus seis décadas de carrera, murió a los 98 años.

Ha muerto «El feo». Así quería el propio Eli Wallach, fallecido ayer a los 98 años, que se le recordase en su epitafio, en honor a su personaje en «Il buono, il brutto, il cattivo», uno de los míticos westerns en los que trabajó, como «The Magnificent Seven» o «How the West Was Won» .

«Il buono, il brutto, il cattivo», dirigida por Sergio Leone en 1966 y titulada en Latinoamérica «El bueno, el malo y el feo», deparó a Wallach su papel más recordado, el de Tuco, el perspicaz bandolero mexicano que lucha junto a los personajes de Clint Eastwood y Lee Van Cleef por hacerse con un cargamento de oro en plena Guerra de Secesión.

Además de ese filme, Wallach, con más de medio siglo de profesión a sus espaldas, rodó en el desierto almeriense otras tres películas de ese estilo: «Los cuatro truhanes» (1968), «Viva la muerte...tuya» (1972) y «El blanco, el amarillo y el negro» (1975).

Nacido el 7 de diciembre de 1915 en Nueva York, de padres judíos emigrados desde Polonia, fue uno de los rostros más reconocibles del Actor's Studio, la escuela de interpretación donde se inculcaba la capacidad introspectiva y la creación interna del personaje.

Tras debutar en Broadway en 1945 y ganar el premio Tony en 1951 por «The Rose Tattoo», Wallach impresionó en su primer papel en el cine. Elia Kazan le dio la oportunidad en «Baby Doll» (1956), la versión para la gran pantalla de la obra de Tennessee Williams, donde compartía escenas con Karl Malden.

Ese papel le granjeó su única candidatura a los premios Globos de Oro, en la categoría de mejor actor de reparto. Sin embargo, él siempre huyó de los reconocimientos.

Poco después le llegaron dos de sus trabajos más conocidos, el del malvado Calavera a las órdenes de John Sturges en «Los siete magníficos» (1960), y «La conquista del Oeste» (1962), junto a Henry Fonda, Gregory Peck y James Stewart.

Wallach se mantuvo muy activo en la década de los 60, donde firmó títulos como «How to Steal a Million» (1966), de William Wyler, o «Mackenna's Gold» (1969), de J. Lee Thompson, e incluso apareció en la famosa serie de televisión de «Batman», donde encarnó con gran acogida a Mr. Freeze.

A raíz de los 70 le resultó más complicado encontrar trabajos de prestigio, pero se mantuvo a flote a pesar de la escasa calidad de los títulos que rodó en los 80, cuando se volcó más en papeles para la televisión.

Fue la época en la que poco a poco terminó por convertirse en uno de esos secundarios de lujo de Hollywood, en producciones como «The Two Jakes۹ (1990), de Jack Nicholson, o la tercera parte de «El Padrino» (1990), en la que dio vida a Don Altobello, aquel mafioso tan aficionado al dulce.

El cine español también contó con su presencia en «Two Much» (1995), de Fernando Trueba, en la que encarnaba al padre de Antonio Banderas, y 37 años después de «El bueno, el malo y el feo» se reencontró con Clint Eastwood en «Mystic River» (2003), donde dio vida al propietario de una licorería.

En la pasada década también destacan sus apariciones en filmes como «Keeping the Faith» (2000), de Edward Norton, «The Hoax» (2006), de Lasse Hallstrom, y «The Holiday» (2006), junto a Cameron Díaz, Jude Law y Kate Winslet.

Además, en 2005 lanzó su autobiografía, «The Good, The Bad And Me: In My Anecdotage».

Wallach, cuya último aparición en la gran pantalla se pudo ver en «The Ghost» y «Wall Street: Money Never Sleeps», ambas de 2010, deja mujer (Anne Jackson, con quien se casó en 1948) y tres hijos.

A pesar de ser refractario a los premios y los halagos, Wallach tuvo la satisfacción de recibir aquel mismo año el Oscar honorífico de la Academia de Cine junto a otros «feos» como Francis Ford Coppola y Jean-Luc Godard.

(Fuente: Milenio)