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10:15:32 p.m.

La III Jornada Cinco días por los Cinco ya comenzó en la capital estadounidense con una conferencia en el Club Nacional de Prensa, donde participaron el escritor canadiense Stephen Kimber y el abogado Martin Garbus, quien encabeza el equipo legal del caso.

Hoy los premios Nobel Rigoberta Menchú, de Guatemala, y Adolfo Pérez Esquivel, de Argentina, enviaron mensajes de apoyo. Sus textos, así como el del teólogo brasileño Frei Betto, fueron leídos poco antes del inicio de la conferencia «Nueva Era en las Relaciones Estados Unidos-Cuba», en el Club Nacional de Prensa.

Los mensajes, que hablan de la solidaridad alrededor de esta causa, insisten en la necesidad que la Casa Blanca, en especial el presidente Barack Obama, dé una solución definitiva al caso de los Cinco, lo cual se traduciría en el regreso a su país de Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero, quienes continúan en cárceles federales.

«La III Jornada se lleva a cabo en un buen momento donde hay muchas voces dentro de Estados Unidos, incluso algunas que en el pasado no estaban de acuerdo con un cambio de la política hacia Cuba, que ahora se están sumando al pedido de cambio a la administración de Obama», opinó Alicia Jrapko, Coordinadora del Comité Internacional por los Cinco.

Julio A. Muriente Pérez, copresidente del Mo­vimiento Independentista Nacional Hosto­siano (MINH) de Puerto Rico, se refirió a Washington DC como el mejor escenario para reclamarle al gobierno de Estados Unidos la inmediata liberación de los Cinco.

«Es precisamente desde esa ciudad que se han diseñado desde hace más de medio siglo las innumerables acciones agresivas contra Cuba, de las cuales la encarcelación de estos cinco hermanos es una de las más elocuentes y a la vez una de las más infames», expresó.

Su única misión consistió en advertir sobre los planes violentos de elementos anticubanos asentados en Florida que se han dedicado a fraguar y financiar acciones terroristas contra el pueblo de la nación caribeña en más de 50 años.

Sin embargo, fueron detenidos y condenados en un proceso que comenzó en el otoño del año 2000 y terminó siete meses más tarde, lo que le valió ser calificado en su momento como el juicio más largo en la historia de Estados Unidos.

El 8 de junio de 2001 dictaron contra ellos el veredicto de culpabilidad y en diciembre del propio año se celebraron las audiencias de sentencia, donde recibieron las máximas penas posibles. Hernández, Labañino y Guerrero, purgan una sanción que en su conjunto abarca dos cadenas perpetuas, 66 años y 10 meses, más cinco años de libertad supervisada.

 (Fuente: Granma /Vanguardia)