20140406130201-pp-triunfo.jpg


6:58:13 a.m.

Los pativerdes se recuperaron de una desventaja de 1-3 en el match con tres éxitos sucesivos, cuando muy pocos confiaban en la remontada, que comenzó a gestarse en el Latino y se concretó en el parque Capitán San Luis, abarrotado de esquina a esquina con una afición delirante y respetuosa.

Intensidad y dramatismo matizaron este epílogo, en el que se pudo disfrutar del choque más cerrado del compromiso. Duelo de lanzadores entre los derechos Vicyohandri Odelín y Erlis Casanova quienes caminaron buena parte del trayecto con notable dominio y sin apenas permitir libertades al contrario.

Si bien los Azules amenazaron en varias oportunidades, nunca pudieron concretar, en gran medida por la baja en la producción ofensiva, que no supo poner la pelota en juego con hombres en posición de anotar. Además, en par de ocasiones los capitalinos realizaron dos corridos suicidas a la goma que limitaron sus opciones de anotar.

Y como reza un viejo adagio beisbolero, si no haces carreras, te las hacen. El fornido inicialista William Saavedra despachó vuelacercas por el bosque izquierdo y colocó con ventaja a los vueltabajeros, que después ampliaron la diferencia por sencillo impulsor de David Castillo, otra de las bujías del plantel más occidental del país.

Desde la lomita, Casanova regaló una de esas actuaciones que nos permiten creer en su grandeza como lanzador. Aquejado de molestias físicas en el tramo final de la campaña, perdió su puesto en la rotación pinareña y quedó relegado al bullpen, pero el mentor Alfonso Uquiola depositó toda su confianza en el diestro y le salió bien la jugada.

El hombre de Consolación del Sur controló a los Leones, sobre todo cuando estos colocaron hombres en posición de anotar. En cada caso metió el brazo y dejó en cero a los pupilos de Lázaro Vargas, quienes protagonizaron una baja ofensiva en los últimos cuatro desafíos, confirmación de que este año solo han funcionado por rachas. Del segundo al cuarto partido los capitalinos parecían incontrolables, pero en un abrir y cerrar de ojos decayeron y nuca volvieron a encontrar un paso arrollador frente a los pitcheos vueltabajeros.

No obstante, las individualidades devolvieron las esperanzas a los industrialistas en el noveno capítulo del duelo de marras, pero Isbel Hernández dominó a Yoandri Urgellés y Raiko Olivares para culminar el choque con marcador de 2-1, válido para clasificar a Pinar del Río a la final contra Matanzas, que comenzará el lunes (7:15 p.m.).

Si alguien queda en el ojo del huracán tras el descalabro azul ese es Lázaro Vargas, cuyas estrategias dejaron mucho que desear. Cierto que los mentores siempre quieren lo mejor para su equipo, y que cada decisión lleva detrás una serie de argumentos, pero Vargas estuvo mal, pésimo en su labor de dirigir a los Leones.

Desde el quinto partido pueden observarse los rastros de sus errores, sobre todo por el manejo de los lanzadores. En aquel duelo puso la bola en la mano del cienfueguero Noelvis Entenza dos días después de que este lanzara ocho bolas consecutivas. ¿Resultado? De nuevo el diestro decepcionó a un Latino repleto, y para colmo de males después utilizó a un novato en franca decadencia como Juan Xavier Peñalver, que si bien mostró credenciales al inicio de la contienda luego se desinfló por completo.

También en el sexto pleito Vargas hizo y deshizo de mala manera con sus lanzadores, al punto de colocar como apagafuegos a Julio Raysán Montesinos, alta de última hora que no entiende mucho de lo que significa lanzar con inteligencia, y el novel Yanier Valdés, cuyo aval eran 12 entradas de labor en el año, todo esto teniendo disponible al zurdo Pedro Durán, quien lo había salvado en tercer partido del match con un relevo de altura.

En el séptimo y decisivo encuentro, Vargas le dio la espalda a la lógica nuevamente. Perdiendo por la mínima en el tercio conclusivo del encuentro, Lisbán Correa conectó imparable abriendo la entrada, por lo que el sacrificio se caía de la mata con Rudy Reyes (improductivo en todo el play off), pero lo dejó batear y después lo lamentó al disparar sencillo al derecho Yoandri Urgellés, que hubiera decretado el empate.

Más tarde, en el octavo, el mentor de los capitalinos puso la tapa al pomo mandando de emergente a Yunieski Gourriel, que en los desafíos de postemporada apenas había conectado un sencillo en 15 veces al bate.  

Más allá de los fallos del alto mando azul, Pinar del Río peleó en cada instante y nunca se dio por vencido, motivo esencial de su pase a la finalísima de la 53 Serie Nacional, donde tendrán otro duro examen frente a los favoritos Cocodrilos de Víctor Mesa.

(Fuente: Granma / Aliet Arzola Lima)