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8:07:50 a.m. 

Aunque parezca que las criptodivisas, como el Bitcoin, hayan perdido fuerza y ya no se hable tanto de ellas en los medios, la realidad es muy distinta. 

Estas monedas electrónicas nacidas en Internet siguen captando el interés de millones de personas de todo el mundo y se han convertido en un mercado que mueve grandes volúmenes de dinero a través de la red gracias a la especulación, la compra-venta de bienes y servicios y, por supuesto, a la «fabricación» de estas monedas gracias a la «minería». 

Precisamente, aprovechar ciclos de CPU ajenas para la minería de criptodivisas se ha convertido en el objetivo de  uchos hacks y malware que circulan por la red; un uso ajeno de recursos que ha llegado a su máximo esplendor cuando se ha descubierto que se ha estado usando el supercomputador de la Universidad de Harvard para minar Dogecoins. 

Aunque nos pueda sonar como una historia casi surrealista, estamos ante un caso tan real como la vida misma. De la misma forma que existe malware que intenta usar nuestra CPU (y nuestra GPU) para minar criptodivisas para terceros, la Universidad de Harvard ha sufrido un caso parecido pero llevado a la gran escala de su supercomputador Odyssey. 

Según los datos de TOP500, Odyssey es un supercomputador formado por un clúster de servidores Dell PowerEdge M600 que suman 4.906 núcleos gracias a sus procesadores Intel Xeon E5410 2.3GHz; quizás no sea el supercomputador más potente de los que existen en el planeta pero es capaz de procesar grandes volúmenes de información y realizar gran cantidad de cálculos. Un supercomputador que, según la propia Universidad de Harvard, se ha estado utilizando de manera fraudulenta para minar Dogecoins, una criptodivisa derivada de Litecoin creada por el antiguo ingeniero de IBM, Billy Markus. 

Evidentemente, tras descubrir el uso fraudulento, la Universidad de Harvard ha vetado el acceso al culpable a este tipo de instalaciones y, por tanto, no podrá usar los recursos de uso común para los investigadores; sin embargo, lo más curioso del caso es que, a pesar de lo aparatoso de este caso y haber usado un supercomputador, el rendimiento obtenido es más que discutible. 

Como bien comentan en Ars Technica, aunque hayan usado un supercomputador para minar Dogcoins, además de malgastar CPU, electricidad, refrigeración y, por tanto, recursos de investigación, la realidad es que le hubiese salido más rentable recurrir a otro tipo de infraestructuras. El rendimiento de Odyssey en lo que se refiere a la minería de Dogecoins es equivalente a la de 13 tarjetas gráficas AMD Radeon HD Serie 7990 con el añadido de un menor consumo. ¿Y cómo es posible que 13 tarjetas gráficas ofrezcan un rendimiento similar al de un supercomputador? Una GPU puede ejecutar muchas más instrucciones por ciclo que una CPU, por eso se han convertido en el gran pilar de la minería de este tipo de criptodivisas y, por este motivo, son necesarias menos GPUs para trabajar en minería que si dependiésemos de CPU convencionales. 

De todas formas, si no hubiesen detectado al «minero clandestino» de Dogecoins, Odyssey podría haber generado miles de dólares en Dogecoins si la hubiesen dejado trabajando ininterrumpidamente. Un caso, sin duda, de lo más curioso. 

(Fuente: alt1040)