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10:08:48 p.m.

Por Narciso Fernández Ramírez

Que las medidas disciplinarias de la Comisión Nacional de Béisbol debían venir, nadie lo dudaba ante la magnitud de los hechos y la imposibilidad de dejar impunes sucesos tan degradantes, como antideportivos.  En la foto: Gesto obsceno de Vladimir García, mientras desafiaba al público del Sandino que le reclamaba por su actitud antideportiva de golpear de manera intencional a Ramón Lunar.

Lo que sí muy pocos esperaban era lo severo que se fue contra el lanzador Freddy Asiel Álvarez, la principal figura del staff villaclareño, en abierta desproporción con lo benévola que resultó la sanción impuesta a Demis Valdés, un potencial asesino que salió bate en mano para agredir sin contemplaciones a Freddy Asiel, a quien solo salvó la manera casi felina con que esquivó los mortales swines del jugador de cambio matancero.

Esquiva que no consiguió hacer el Todos Estrellas de la Serie del Caribe, el inicialista Ramón Lunar, quien recibiera de carambola uno de los letales swinazos del susodicho Valdés Galarraga, cuando fuera a cumplir su rol de capitán de equipo e intentara detener la furia malsana del yumurino, batazo contundente en su boca que le ocasionara severos daños y una reconstrucción estética interna.

Sí, la Comisión Nacional debía ser enérgica y ejemplarizante con lo sucedido en el estadio Victoria de Girón. Nada justificaba la actitud antideportiva de Freddy Asiel de lanzar hacia la anatomía de los dos jugadores matanceros, después de un jonrón, comportamiento, en honor a la verdad, inusual en tan caballeroso y ajustado atleta, pero bueno, esa noche se equivocó y debía pagar su falta.

Pero señores, dejarlo fuera todo lo que resta de temporada es una medida en extremo severa, tanto en lo personal para el pitcher de Sierra Morena como para el equipo de Villa Clara, el actual campeón nacional, privado en lo delante de su as del montículo.

Mucho más severa si se compara, y aquí resulta indispensable la comparación, con la casi ridícula, en proporción a la indisciplina y connotación del hecho, a la de solo un año al agresor Demis Valdés, por demás, un pelotero que solo sale a jugar de Pascuas a San Juan, y cuya presencia en el line up matancero nada decide, ni a favor ni en contra.

Y aquí sale a relucir un asunto muy espinoso y casi enteramente en el campo de la subjetividad, pero que resulta el sentir de la mayoría de los villaclareños. No será que la «tienen cogida» con el Villa Clara de pelota y le han endosado el San Benito de novena y afición conflictiva.

¿Por qué tan severos y «ejemplarizantes» ahora con el pitcher estrella de los anaranjados y tan benévolos antes con el moronense Vladimir García, autor manifiesto de dos desboles intencionales a la anatomía del poco favorecido por la suerte Ramón Lunar?

¿Será Freddy Asiel un chivo expiatorio, como interroga el colega Miguel Ernesto Gómez Manjuán en su reconocido blog Columnadeportiva.com?

¿Pagará el diestro de Sierra Morena los platos rotos de tanto desaguisado de la Comisión Nacional de Béisbol?

¿Será ese el adeudo del «Villa Clara» por haber ganado el campeonato de Cuba tras 18 años de esfuerzos infructuosos?

¿El casi homicidio de Demis Valdés merece solo la sanción de un año y un regreso happy end por buena conducta una vez cumplido ese lapso de tiempo?

Creo que las respuestas, aunque no pretendo sean coincidentes, sí tendrán un acercamiento mayoritario a que hubo desproporción en las sanciones, y quizás, algo de ojeriza contra Villa Clara, novena de pelota que tiene como timonel a uno de los hombres más pausados y caballerosos de Cuba y entre sus filas a jugadores entregados a su uniforme, pero de limpieza y rectitud moral en sus acciones, probadas en tantos años de béisbol revolucionario.

La justicia se representa ciega, al menos con los ojos vendados, y una balanza en equilibrio, en símbolo de imparcialidad, aunque en este caso, en mi criterio, se le corrió un poco la venda e hizo un guiño pícaro, y no precisamente a favor de Freddy Asiel.

(Fuente: Vanguardia)