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7:11:42 a.m.

Por Lemay Padrón Oliveros

Buena parte de Cuba estuvo pendiente del encuentro entre Indios de Mayagüez y Navegantes de Magallanes para saber si en definitiva Villa Clara avanzaba a semifinales de la Serie del Caribe, pero al final los puertorriqueños se llevaron el boleto ante unos venezolanos que hicieron bien poco por la victoria. 

Hubiera sido lindo ver a la tropa naranja luchando en semifinales, pero a la vez peligroso, porque es irreal que estuviera entre los cuatro mejores equipos del torneo. 

Lo lamento de verdad por los campeones de Cuba, pero no mostraron la calidad necesaria como para avanzar a la segunda fase, y a la pelota cubana le hubiera hecho más daño que beneficio verlos llegar a trompicones a la semifinal. 

Como mismo me parece que el segundo lugar de Cuba en el I Clásico Mundial nos hizo más mal que bien a la larga, al tapar el bosque de ineficiencias con el árbol de la heroicidad hecha por ese plantel, ahora se nos hubiera nublado la vista si Villa Clara se colaba en semifinales de la Serie del Caribe, y quién sabe si un poco más allá, porque en un partido podía pasar cualquier cosa. 

La realidad, querámoslo o no, es que no estamos a ese nivel. Se han hecho las cosas mal por años desde la base hasta la cúspide de la pirámide, desde los niños que no tienen los implementos necesarios para jugar todo el año en todos los rincones del país, hasta las Series Provinciales que se recortan por falta de pelotas, o las Nacionales donde los errores mentales campean por su respeto. 

Claro que tenemos el material para trabajar y ser nuevamente los reyes del Caribe, pero se necesitan los cambios que a gritos hemos pedido población y periodistas desde hace ya unos cuantos años.

 

No se concibe que los peloteros lleguen a las Series Nacionales, e incluso al equipo Cuba, con deficiencias técnicas contenidas en el ABC de la pelota, o que los mentores manejen el pitcheo sin estrategia ni roles definidos, o que los campeonatos de las categorías inferiores se celebren en 15 días. Jugando constantemente es como todo el mundo interiorizará qué hacer en cada momento de un partido. 

Sí, hubiera sido lindo ver a Villa Clara todavía con vida, pero al menos a mí me gusta ver mis defectos ante el espejo para poderlos remediar, en vez de autocomplacerme con la idílica imagen que me puede regalar un espejismo. 

(Fuente: CubaSi/)