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5:58:11 a.m.

Como es bastante deprimente escribir y escribir sobre el descalabro de Villa Clara en la Serie del Caribe, recientemente vapuleada por su similar de losTigres del Licey nueve anotaciones por dos, analicemos algunos aspectos del juego que han dado los actuales campeones de la pelota cubana.

Lo primero es reflexionar acerca de que el Villa Clara es solo el reflejo de la pelota cubana. Béisbol estancado hace años en su misma salsa, buscando remiendos aquí y poniendo curitas acá, cuando la solución es simple: que los peloteros salgan a medirse, a madurar en otras ligas. Sin miedos a las palabras como profesionalismo, que es lo mismo que adquirir la máxima categoría en tu desempeño.  

Salvando eso, vayamos a calificar al pitcheo abridor, que ha estado de lágrimas. Ni Freddy Asiel, ni Ismel Jiménez, ni Norge Luis Ruiz, ni Yasmany Hernández, ni «Masantín el Torero» (si salía a pitchear en Nueva Esparta) han conseguido lanzar sin contratiempos.  En 27 capítulos les han fabricado la friolera de 25 carreras, y los abridores no han aguantado tres round. Habrá talentos, pero mientras se siga creyendo que porque dominan en la Serie Nacional, lo harán fuera, los resultados nos golpearán duro en la cara, como sucede ahora. 

Duele a Villa Clara, que le suceda al equipo de casa, pero que nadie crea que otro team no tendría igual suerte. Tampoco los Gourriel, los Despaigne, los Fernández, ninguno de ellos han hecho algo digno de aplausos, incluso nada digno de justificar su inclusión en ese equipo. 

La pelota cubana está sobrevalorada, y la Serie del Caribe, fue subestimada. Cuba hacía 54 años que no participaba, pero eso no era pretexto para asumir que no existía para los medios nacionales. Nunca más se transmitió un torneo de este tipo, ni en reposición, y todavía hoy algunos se cuestionan, por qué desconocíamos tantas cosas del evento regional. 

Saque usted sus propias conclusiones y valore allí, que en tamañas desigualdades lo que está haciendo el Villa Clara es casi un acto de heroísmo. 

De los refuerzos llamados, creo que Ramón Moré se fue tras cantos de sirena, pero no haré leña del árbol caído, porque nunca un equipo juega tan mal como cuando va perdiendo. Esto apenas es un comienzo, duro reencuentro de Cuba con la realidad y con el lugar que ocupa su pelota en la región. Ojalá y otra vez, quienes tienen que salvar a la pelota cubana, no cierren los ojos ante las verdades. La culpa no es de Villa Clara, apenas fue el chivo expiatorio de esta ocasión.  

(Fuente: Vanguardia /Maily Estévez)


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