20140128213036-villa-clara-more.jpg


3:02:12 p.m.

La noticia de los refuerzos que tomaría Villa Clara para la venidera Serie del Caribe se despejó en menos de un minuto, pero decenas de interrogantes florecieron para el mentor Ramón Moré, quien volvió a demostrar sinceridad y gallardía en sus respuestas, aunque en el fondo la ausencia de un cerrador nato en la nómina de los campeones nacionales resultó lo menos convincente.

Envuelto en el ojo del huracán que siempre representa la pelota para los cubanos, el director de los Naranjas no justificó la elección de cada uno de los elegidos para acompañar a 22 de sus monarcas (18 de la formación original y cuatro agregados en la segunda fase: Yordan Manduley, Edilse Silva, Danel Castro y Jonder Martínez), porque los consideró ideales y con experiencia para redondear un conjunto que aspira a pelear por el título.

Y aquí empieza entonces el análisis. Es cierto que tres jugadores de posición e igual cantidad de lanzadores (quizás pudo incluirse un séptimo jugador) parece lo más razonable de acuerdo con las debilidades ofensivas y de pitcheo del elenco, la nómina de 28 jugadores permitida por el certamen y la pobre actuación en la temporada del 2013 de algunos hombres que fueron campeones nacionales con pocas comparecencias al cajón de bateo o lanzaron pocas entradas.

El llamado a Yulieski Gourriel (foto) y José Miguel Fernández obedece a buscar bateadores de experiencia para enfrentar la calidad de un pitcheo que debe ser superior al de nuestras series nacionales. Sobre la disyuntiva en la tercera base fue radical y comparto la valiente decisión de Moré: «Jugará el que mejor lo haga y Yeniet Pérez está consciente de eso. Además, Gourriel es el mejor pelotero de Cuba».

Puede haber más o menos insatisfacciones sobre el desempeño del antesalista industrialista a la hora cero, cuando hace falta el batazo clave en lides internacionales, pero es innegable que calidad le sobra para jugar en cualquier béisbol del mundo (incluso con esa herida), por lo que tenerlo a mano para la lid venezolana sigue siendo una opción aplaudible y entendible.

En el caso del matancero Fernández, desde hace tres años es uno de los bateadores más recios e integrales de nuestra pelota. La disyuntiva está en tener ahora tres nombres para jugar la segunda base, aunque Sarduy se pinta más defensivo y Danel puede ser emergente o designado.

Sobre la incorporación del granmense Alfredo Despaigne el voto favorable es casi unánime entre los aficionados. No debe ser esta una edición de muchos jonrones —dado el fuerte viento en contra del estadio Nueva Esparta—, pero un cuarto bate como ese, con experiencia ya en la liga profesional mexicana, es para no dejarlo nunca en casa.

 
Tampoco levanta criterios en contra el aporte que debe hacer el joven Norge Luis Ruiz —novato de la Serie pasada—, quien de golpe y porrazo será el segundo abridor y hasta puede ser el protagonista en el partido por el oro si Freddy Asiel Álvarez lanza, como debe ser, en la semifinal que nos otorga ese derecho.

Lo más polémico, sin duda, resultaron las inclusiones de Vicyohandri Odelín e Ismel Jiménez en el staff de serpentineros. El primero anda bien en esta campaña, pero utilizarlo como relevista largo en lugar de haber acudido a un relevista o cerrador nato como Carlos Juan Viera o José Ángel García es una espada de Damócles sobre los hombros del mentor villaclareño.

Sobre el espirituano, devenido Leopardo en esta 53 Serie, por encima de Vladimir García o algún zurdo como Wilber Pérez o Ariel Miranda, vale la pena aclarar que esa potestad de Moré deberá traducirse en efectividad del serpentinero, nombrado tercer o cuarto abridor del conjunto

En resumen, no sobran refuerzos, pero ojalá y no extrañemos un cerrador de verdad.

(Fuente:cubahora /JOEL GARCÍA LEÓN)