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El vertido de petróleo de la Deepwater Horizon, desencadenado en 2010, cuando se produjo un reventón en el Pozo Macondo, en el que estaba trabajando dicha plataforma petrolera, afectó gravemente a la zona del Golfo de México, incluyendo a la Bahía de Barataria. 

Los delfines de la especie Tursiops Truncatus, conocidos popularmente como delfines de nariz de botella entre otros nombres, que habitan las aguas de la Bahía de Barataria, en Luisiana, Estados Unidos, presentan daños pulmonares y anomalías hormonales que no han sido vistas en otras poblaciones de delfines, según los resultados de una nueva investigación. 

Se trata de las primeras evidencias inequívocas de que los delfines que habitan en áreas fuertemente contaminadas de petróleo están exhibiendo lesiones que concuerdan claramente con los efectos observados en estudios de laboratorio sobre mamíferos expuestos a los hidrocarburos del petróleo.

Casi la mitad (48 por ciento) de los delfines examinados recibió de los científicos un pronóstico reservado o peor. Al 17 por ciento de los delfines se le diagnosticó un estado precario o grave de salud, lo que significa que los delfines difícilmente sobrevivirán.

Estos resultados son muy distintos a los obtenidos en análisis hechos a los delfines de la Bahía de Sarasota, en Florida, una región que no está contaminada por el derrame de la Deepwater Horizon. 

Para Lori Schwacke, coautora del estudio, científica de la NOAA (Administración Nacional estadounidense Oceánica y Atmosférica) y veterana de varios estudios similares sobre la salud de los delfines, lo revelado por la nueva investigación es muy preocupante:« Nunca he visto un porcentaje tan elevado de animales muy enfermos».

La catástrofe de la Deepwater Horizon aparece, por tanto, como la única causa del grave deterioro de salud sufrido por los delfines de la Bahía de Barataria.

En la investigación han trabajado numerosos especialistas, de instituciones estadounidenses como por ejemplo la Universidad de Connecticut en Storrs, la de Tennessee en Knoxville, la Universidad Médica de Carolina del Sur en Charleston, la Universidad Cornell en Ithaca, Nueva York, y el Departamento de Fauna, Flora y Pesca del Estado de Luisiana. 

(Fuente: noticiasdelaciencia / Amazings® / NCYT®)