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07/11/2013 6:31:40 

 

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el gobierno de Bogotá acordaron el segundo punto de la agenda del diálogo de paz, definieron cómo será la inserción de la guerrilla en la política colombiana y establecieron los derechos y garantías para los nuevos partidos.


Ambas partes suscribieron los mecanismos democráticos de participación ciudadana, y «medidas efectivas para promover mayor participación en la política nacional, regional y local de todos los sectores, incluyendo la población más vulnerable, en igualdad de condiciones y con garantías de seguridad».

A través de un comunicado conjunto se anunció la convocatoria a movimientos y partidos para participar de una comisión que reglamente el «Estatuto de la oposición», con el fin de dar garantías a los que se declaren en oposición. También hubo consenso en crear, siempre que se alcance la paz, condiciones especiales en una fase de transición para los eventuales movimientos que se constituyan en partidos políticos, en obvia alusión a las FARC.

La próxima ronda de diálogo se centrará en la solución al problema de las drogas ilícitas, el tercer punto de la agenda.

El jefe de los negociadores del gobierno colombiano, Humberto de la Calle, aseguró en una declaración posterior al anuncio en La Habana, que el acuerdo sobre participación política representa «una nueva apertura democrática» que abrirá el camino para arraigar la paz.

De la Calle manifestó que esa apertura requiere, entre otras cosas, consolidar los derechos de la oposición, abrir la puerta a nuevos partidos, generar una cultura de convivencia y tolerancia y «combatir los vicios que aún persisten en el sistema electoral» colombiano.

Por su lado, las FARC afirmaron que el acuerdo les da «optimismo para seguir avanzando» hacia la paz, aunque señalaron que todavía «falta mucho por andar». Las FARC valoraron como «importantes» los consensos alcanzados porque «colocan a los colombianos en la posibilidad de abrir las puertas de una verdadera democracia».

Aunque el propósito original de las partes era que las conversaciones finalizaran antes de las elecciones de 2014, los tiempos se extendieron y el grupo guerrillero considera que para que los cambios sean profundos no se deben dejar afuera ninguna de sus propuestas.

 

(Fuente: Pag.12)