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28/10/2013 13:56:12 

 

Nada que ver con la lánguida e irrepetible mirada de Greta Garbo en el filme clásico de Clarence Brown en los albores del cine sonoro. Ni con la noción espectacular de la más reciente y aplaudida adaptación del director británico Joe Wright, con Keira Knightley. Olga Lerman transmite otro tipo de fuego en su interior.


La versión de Anna Karenina, con la que el Teatro Estatal Académico Evgueni Vajtángov, de Moscú, inauguró el XV Festival de Teatro de La Habana, está mucho más cerca del original tolstoiano y a la vez mucho más lejos. La Rusia zarista y feudal, ya decadente, de finales del siglo XIX, se revela en la atmósfera que se respira en la escena, pero también, en el tratamiento dramático, se pueden apreciar las coordenadas de un dilema moral y una encrucijada sentimental que sobrepasa las barreras del tiempo.

Haber logrado esta perspectiva actual del texto original de León Tolstoi sin que medien las palabras, a base de puras acciones físicas, un diseño artístico mínimo en el que luces, vestuario y elementos escenográficos se integran plenamente a la narración y una banda sonora sorprendentemente eficaz (el no muy frecuentado compositor Alfred Schnittke en primer plano), es mérito compartido por la directora y coreógrafa Angélica Jolina, los diseñadores Marius Yavtsovkis, Yuozas Statkevicius y Tadas Valeyka, y un elenco en el que la Lerman encuentra correspondencia en las fabulosas actuaciones de Evgueni Kniazev (Karenin), Dmitri Solomikin (Vronsky) y una tropa que se desdobla con propiedad y audacia en disímiles personajes.

Pero sobre todo da la medida de la noción artística de una institución que por más de 90 años ha estado a la vanguardia de la vida teatral moscovita. Pocas horas después de la presentación inicial en La Habana, los protagonistas del acontecimiento departieron con la prensa en el propio Teatro Nacional, donde mañana domingo a las 5:00 p.m. el público podrá encontrarse por última vez con la compañía rusa.

Para Jolina la intuición es muy importante. «No puedo explicar el proceso creativo. Hice lo que mejor sé hacer, expresar conceptos y sentimientos con el movimiento». El director artístico de la compañía, Rimas Túminas, ponderó lo que representa para los actores asumir el desafío propuesto por Jolina: «Los hizo crecer».

Evgueni Kniazev concordó con quienes opinan que el montaje de la versión de la novela publicada por Tolstoi en 1877 implica el concepto de teatro total: «En la escena me sorprendo con los movimientos coreográficos que he debido aprender. Pero cuando observo desde un lateral a mis compañeros siento que estoy asistiendo a la mejor definición de un drama».

 

Más allá de la puesta, los enviados del Vajtangov dejaron constancia de la significación de esta visita a Cuba. Su director general, Kiril Krok confesó la emoción de saber que la «representación tuvo lugar en área perteneciente a la Plaza de la Revolución». En tanto David Smelianki, director de la Agencia Estatal de Teatro adjunta al Ministerio de Cultura del país euroasiático quiso adelantar próximos compromisos: «Tenemos que estabilizar en la medida de nuestras posibilidades un fluido intercambio entre la escena rusa y la cubana. En cuanto al público, les aseguro que fue el mejor».

 

(Fuente: Granma Internacional /Pedro de la Hoz)