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16/10/2013 6:00:30 

 

Un grupo de teatro precisa de un sitio especial donde echar a andar su arte, que exhiba ante todo un ambiente místico, histórico, colonial. Por ello, no existe estancia mejor para el grupo Dripy que el edificio situado en la calle Independencia, otrora lavadero público creado por la Benefactora Marta Abreu de Estévez.

 

Aunque pequeño, el inmueble construido en el siglo XIX, ostenta una reciente restauración que permite a Dripy presentar sus obras de pequeño formato con mayor seguridad, en esta Quinta temporada de las Artes Escénicas que se desarrolla en Villa Clara.

Wilfredo Rodríguez, director de esta agrupación comentó que «el proceso de acabado fue toda una proeza. Tuvimos que echar abajo montañas. Fue complicado, pero recibimos mucha ayuda de la Dirección Provincial de Cultura y de personas con una sensibilidad muy grande».

—Este es uno de los pocos edificios de este tipo en Santa Clara que se mantiene en pie tras el paso de los años. ¿Cuánto simboliza tener como sede un sitio histórico e incluso emplearlo para un fin artístico y cultural?

—Fíjate si estamos enamorados del lugar que luchamos muchísimo para rescatarlo. Este antiguo lavadero es Patrimonio de la ciudad y realmente nos apenaba mucho que se destruyera. El trabajo de acabado fue relevante en los techos, las paredes, el muro de contención del río y en su interior, sobre todo».

«Yo creo que lo más importante que le queda a Dripy es echarlo a andar, para que las personas conozcan que tenemos nuestro pequeño teatro y que aquí nos presentamos a menudo».

—¿Cómo puede adaptarse un espacio tan pequeño para una obra teatral?

—Aunque nuestras obras son de pequeño formato hay algunas que no las podemos presentar aquí porque llevan mucho espacio para su desarrollo, por ejemplo Viaje desconocido de Gulliver.

«Este sitio facilita un mejor acercamiento al público y permite que, al ser tan íntimo, las personas que quieran ver la obra guarden silencio y la disfruten en su totalidad. Tiene una capacidad para alrededor de 30 personas, y tenemos la suerte de que los asientos son cómodos, a diferencia de otras salas como la «Margarita Casallas» en El Mejunje».

«Resulta curioso que donde menos se presentan obras de teatro en Santa Clara es, precisamente, en el Teatro La Caridad. Debería existir un mejor balance entre las propuestas de nuestro coliseo».

—Aunque la línea del grupo ha sido mayoritariamente infantil, ha demostrado en obras como Eva  o Historias para ser contadas que también logra sensibilizar a los adultos con problemáticas contemporáneas.

—Es cierto que siempre hemos trabajado para el público infantil, pero como grupo de teatro al fin, no somos conformistas, todo el tiempo nos proponemos retos. Ahora estrenaremos la obra Adentro, el 20 de octubre, como celebración por el Día de la Cultura cubana».

 «Trabajar para niños es muy difícil porque si la obra no le motiva, se inquieta y decide irse sin hipocresía ni diplomacia. Pensando en ellos decidimos acortar las obras y hacerlas más atractivas. Sin embargo, ocurre en ocasiones que los padres quieren llevarse a los niños porque no les atrae y estos no quieren irse. Ahora lo que hacemos es ir a las escuelas cercanas e invitar a los niños al teatro. Es muy importante porque estoy seguro que muchos de ellos ansían venir al teatro y los padres no quieren acompañarlos».

—Cuéntame de esta obra.

—Es una obra protagonizada y dirigida por la actriz Verónica Medina y basada en una historia suya. Decidimos llevarla a escena porque responde a la manera de pensar de los jóvenes como ella, al comportamiento de esta generación que está tomando conciencia de muchas cosas, de mirarse hacia dentro para cambiar afuera. Es terrible que muchos jóvenes vean su futuro lejos de este país y esta obra es una mirada distinta hacia lo que podemos hacer para no ser banales o comunes. Es un texto muy poético. También trabajan en ella José Brito y Elieter Navarro, dos nuevas promesas. Somos creativos nos queda mucho por hacer.

 

(Fuente: Vanguardia /Laura Rodríguez Fuentes)