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11/10/2013 10:15:45 

 

Así pudiéramos llamar, más allá de las bromas, a quienes eligen la especialidad de Ortopedia y Traumatología para devolvernos la sonrisa, junto a las funciones de nuestras estructuras corporales...

 

¿Qué puede hacer una madre si su hijo nace con un dedo pulgar de menos?

¿Será un sillón de ruedas el eterno acompañante de una anciana, si llegara a fracturarse su rodilla algún día?

¿Podría la esposa de mi papá soportar la angustia si no hubiera solución alguna para su fractura de cadera?

¿Y aquel amigo de mi mamá? No sé cómo hubiera sido su vida luego de aquel accidente en el que sufrió su hombro derecho?

Afortunadamente tengo las respuestas. 

La madre puede asistir con su hijo al hospital y ser sometido él a la técnica de la pulgarización de Buck Gramcko, a través de una cirugía en la que se corregirá la ausencia congénita de su pulgar con el trasplante de su dedo índice a ese lugar de la mano, pues ningún otro dedo puede sustituir las funciones de aquel. La anciana también puede acudir a consulta y llevar fijadores externos, como la esposa de mi papá y el amigo de mi mamá. Podría caminar como lo hace ella, y como él utiliza su miembro superior en toda su dimensión.

Todo puede ser posible gracias a que en nuestro país, no solo en el Complejo Científico Ortopédico Internacional Frank País de la capital, existen médicos especialistas en Ortopedia, que logran lo impensable cuando los músculos las articulaciones y los huesos ocasionan problemas.

Los ortopédicos son carpinteros, decían siempre algunos profesores que tuve durante mis estudios de Medicina. Viéndolo así, es posible que aquel oficio tenga mucho que ver en esta especialidad que construye, remienda, fija, empata, acopla muchas de nuestras “estructuras” corporales. Y qué bien que así sea, pues no pocos niños pueden agradecer su andar a quienes les alargaron piernas o brazos; y algunos pueden ser felices luego de no exhibir ciertas deformidades congénitas y quien tenía alguna infección ósea también pudo sentirse aliviado.

De estos y otros logros de la especialidad en Cuba se habla por estos días en el XXIV Congreso Internacional de Ortopedia y Traumatología, que sesiona desde el pasado 17 y hasta el 21 de este mes en La Habana, y que coincide con la IV Reunión binacional Cuba-México y el II Simposio Cuba-Argentina. Los galenos nuestros versan, además, sobre sus éxitos en el tratamiento con células madre, las cirugías del hombro, el tratamiento de la osteoporosis y la técnica de la artroscopia, entre otras prácticas que distinguen a Cuba en el panorama de la ortopedia a nivel mundial.

En el evento está presente el doctor Rodrigo Álvarez Cambras, presidente de la Sociedad Cubana de Ortopedia y Traumatología -una de las organizaciones coordinadoras del evento-, quien ha insistido en que esta especialidad es de las que mayor desarrollo ha alcanzado en los últimos años, a pesar de nuestras condicionantes económicas.

Los participantes tal vez quedarán asombrados cuando conozcan que los fijadores externos RALCA, creación del profesor Álvarez Cambras, comenzaron a utilizarse en humanos en 1974 y que desde entonces, han sido más de 200 mil los beneficiados, ya sea en fracturas de cadera, codo, hombro o en cualquier otra afección. No son un lujo, enfatizará el especialista, pues en el mundo cuestan alrededor de mil dólares pero aquí se producen con un costo de aproximadamente 100.

De las prótesis de cadera RALCA cementadas y no cementadas y de recambio, con las que se les han regalado ilusiones a más de 4 mil pacientes cubanos y de otras naciones, también se hablará y nos enorgullece saber que cuando se hable de nuestro Banco de Tejidos y Huesos, se dirá además que es de referencia para América Latina, pues fue el primero que se creó en el mundo a inicios de los años 40 del pasado siglo en el Hospital Mercedes, sito en lo que conocemos como la Heladería Coppelia.

En nuestro país, donde las expectativas de reemplazo demográfico son bajas porque el envejecimiento poblacional crece, al menos no constituyen un problema las fracturas en la cadera, aunque se afirma que en los países en los que la esperanza de vida es tan alta-como en Cuba- será la lesión que se convertirá en poco tiempo en una epidemia ortopédica. 

Podemos respirar aliviados porque el número de médicos interesados en esta especialidad en la Isla aumenta cada año y destinan horas de su sueño a investigar, a innovar, a lograr que quien no pueda caminar, levantar un brazo, rotar una mano, o jugar fútbol, recupere su sonrisa. Se abren paso nuevos desafíos con el tratamiento de las células madres y modificaciones más certeras a las técnicas que ya tenemos se esbozarán en la mente de estos hombres y mujeres.

¿Acaso persistirá la broma entre galenos de que estos especialistas son como los carpinteros? Pues que perdure, porque con cinceles, martillos, taladros, destornilladores y otras herramientas similares son, más que carpinteros del cuerpo, del alma.

 

(Fuente: cubahora /Ana María Domínguez Cruz)


 

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