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11/9/2013 6:46:00 

 

Estados Unidos, Reino Unido y Francia preparan una resolución en la ONU para obligar a Assad a entregar su arsenal químico.

 

Tratando de salvar una estrategia que hace aguas, Barack Obama relegó sus planes militares en Siria a cambio del debate en el Consejo de Seguridad de la ONU de una resolución, respaldada también por Francia y RU, para obligar a Bashar el Assad a entregar y desmantelar su arsenal químico.

Con esto, no solo deja de tener sentido la votación que estaba pendiente en el Congreso de EU, sino que pierde valor su discurso que daría a la Nación y, quizá, quede en entredicho cualquier otra medida de fuerza que pueda anunciarse en el futuro.

Influido por el riesgo más que alto de ser derrotado en el Capitolio y por la oposición rotunda de la opinión pública a una nueva aventura militar en Oriente Próximo, Obama, quien personalmente nunca se mostró tampoco convencido de la necesidad de actuar, guardó sus preparativos bélicos en un cajón para explorar una vía diplomática incierta y que puede llevar meses.

El propio Obama se trasladó ayer al Congreso para transmitir a Senadores de ambos partidos sus nuevas prioridades. Previamente, había hablado por teléfono con el primer ministro británico, David Cameron, y con el presidente francés, Francois Hollande, para coordinar los movimientos en la ONU. Y más tarde lo explicaría a sus compatriotas.

En el fondo, todos respiran aliviados: Obama, porque, como él mismo confesó, fue «elegido para terminar guerras, no para empezarlas», el Congreso se libra de un voto muy comprometedor, tanto para demócratas como para republicanos, Hollande y Cameron hacen algo más cómoda su posición en casa, y los norteamericanos ven alejarse una guerra que no quieren.

Lo que no está claro es qué repercusiones tendrá esto en el interior de Siria, donde se libra una guerra civil con más de 100 mil muertos, y en el crédito de la comunidad internacional, que hasta ahora creía responder al uso de armas químicas por Assad.

La salida que se busca nació de un comentario accidental hecho por el secretario de Estado, John Kerry, el lunes sobre la posibilidad de parar el ataque previsto si Assad entregaba su arsenal tóxico.

Aunque Kerry concluyó su frase con la advertencia de que «esto no puede hacerse, obviamente», Rusia convirtió esa idea en una propuesta formal y el Gobierno sirio la aceptó.

El siguiente paso ha sido el de poner en marcha en NY un plan de resolución de los tres países que antes apoyaban la intervención militar en la que se pedirá la entrega de las armas químicas para su destrucción, la autorización a un equipo de inspectores internacionales para monitorear ese proceso y la aprobación de medidas de represalia en el caso de que Siria no cumpliese con ese compromiso. 

 

 (Fuente: Vanguardia /AP)