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09/09/2013 10:03:02

 

La hija de Allende y un nieto de Pinochet, a los 40 años del golpe militar, coinciden en que el mundo de hoy no es el que vivieron sus familiares. 

 

La mañana del 11 de septiembre de 1973, Isabel Allende Bussi se dirigió a La Moneda para hablar con su padre, Salvador Allende. Llevaba agarrada de la mano a su hermana Beatriz. Por las calles sonaban las sirenas. Los militares empezaban a tomar sus posiciones. El ansiado golpe de estado del general Augusto Pinochet estaba en marcha. 

Salvador dejó claro a sus hijas que no iba a renunciar y que tarde o temprano daría una lección a quienes lo están traicionando. Tras una corta discusión, el hasta entonces presidente de Chile obligaba a sus hijas a que abandonaran La Moneda, justo antes de comenzar el bombardeo.

«En el rostro de mi padre advertí una mezcla de sorpresa e incredulidad cuando me vio, junto con lo que creo era una íntima satisfacción de sentirse cerca de sus dos hijas, aunque —debo reconocerlo— nuestra presencia lo perturbaba profundamente», recuerda Isabel Allende, hoy senadora por la región chilena de Atacama. 

«Recuerdo de sus palabras la decisión de quedarse en La Moneda, porque ése era su lugar, el que correspondía a un presidente constitucional. Dijo que él no iba a dimitir y que había rechazado las ofertas de abandonar el país. Pidió, en cambio, que sus asesores dejaran el Palacio, ya que no estaban entrenados para usar armas y porque el mundo debía conocer lo que pasaba», añade. 

Isabel y Beatriz salieron entre tiros y se fueron a casa de una compañera de trabajo. Allí se enteraron del bombardeo a La Moneda y de la muerte de su padre. Al día siguiente, su madre Tencha Bussi de Allende, asistió sola al entierro anónimo del ex presidente en el Cementerio de Santa Inés en Viña del Mar. Nadie sabrá nunca a ciencia cierta si Salvador se suicidó o fue asesinado.

 

Otro mundo

«Creo que Salvador Allende tiene mucha vigencia porque todavía tenemos una sociedad tremendamente desigual e injusta, porque necesitamos profundizar la democracia, y hacer cambios profundos. Necesitamos una sociedad que sea incluyente y no excluyente, todos esos eran los ideales con los que él soñó», opina la senadora. 

Para Isabel, «vivimos otro mundo, pero en aquel momento para él, uno de sus grandes anhelos era recuperar todas las riquezas básicas para el conjunto de los chilenos. Hoy por desgracia, sólo un tercio del cobre está en manos del Estado y todo el resto en manos privadas». 

Sobre el legado de Allende, la senadora cree que «fue una figura que traspasó las fronteras nacionales, es un referente universal porque concilió y se la jugó por un socialismo en democracia, pluralismo y libertad, como él decía. Porque quería conjugar justamente eso, igualdad con libertad, porque para muchas generaciones socialistas fue un ejemplo, y a eso hay que agregarle la ética y la consecuencia: un luchador social que a lo largo de 50 años siempre mantuvo sus sueños y principios». 

Rodrigo García Pinochet, economista y escritor, tenía tres cuando su abuelo se instaló al frente de una de las dictaduras más cruentas que ha tenido Chile. Rodrigo piensa que «lamentablemente las lecciones se tienden a olvidar. Lo que condujo al 11 de septiembre fue un clima de violencia y polarización extrema». 

«Mi temor es que finalmente, el que muchos no vivieron esos hechos en carne propia, pueda llevar a Chile hacia un camino de polarización, que Dios quiera, no termine en lo que fue el 11 de septiembre», dice. En relación a los comicios del próximo mes de noviembre, el nieto de Pinochet cree «que esta elección a 40 años del pronunciamiento militar se está definiendo el Chile que queremos seguir: si es que finalmente vamos a continuar el camino con ciertas reformas u optar con un modelo distinto». 

Su abuelo, Augusto Pinochet impuso un sistema electoral binominal, en el que dos candidatos salen electos de las listas más votadas en cada circunscripción. El próximo 17 de noviembre, Evelyn Matthei yMichelle Bachelet, cuyos padres fueron militares durante La Dictadura, se enfrentarán a las urnas según el modelo político que Pinochet instauró en Chile.

 

(Fuente: elmundo)