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19/8/2013 2:33:39 

 

«Fe y violencia son incompatibles», clamó ayer el Papa , que por segunda vez hizo un llamado a la paz en Egipto. «Seguimos rezando por la paz en Egipto», dijo Francisco luego de la oración mariana del Angelus desde la ventana del tercer piso del Palacio Apostólico, al invitar a los miles de fieles que lo seguían desde la Plaza San Pedro a orar todos juntos, «¡María, reina de la paz, ora por todos nosotros!». 

 

Ya el jueves pasado, en el Angelus que pronunció después de celebrar una misa en Castel Gandolfo en el día de la Asunción de la Virgen  el Pontífice había expresado su preocupación por las «dolorosas noticias de Egipto». Y había pedido «por la paz, el diálogo y la reconciliación en esa querida tierra y en el mundo entero». 

Al comentar un pasaje del Evangelio que «puede generar malentendidos», cuando Jesús les dice a sus discípulos: «¿Piensan que yo he venido a traer paz sobre la Tierra? No, yo les digo: división», el Papa también recordó ayer que «fe y violencia son incompatibles». 

Aunque no lo dijo con relación a la dramática situación que vive Egipto, sus palabras fueron vinculadas por la mayoría de los analistas en el contexto de esa compleja crisis política, en la que predomina también el factor religioso. 

El ex arzobispo de Buenos Aires explicó que ese pasaje del Evangelio antes citado, más allá de su aparente contradicción, no autoriza «para nada el uso de la violencia para difundir la fe». 

«Es justamente lo contrario: la verdadera fuerza del cristiano es la fuerza de la verdad y del amor, que implica renunciar a cualquier violencia», dijo Francisco. «¡Fe y violencia son incompatibles!», insistió el papa argentino, y destacó que, en cambio, fe y fortaleza van juntos. «El cristiano no es violento, sino que es fuerte. ¿Y con qué fortaleza? La de la mansedumbre, la fuerza del amor», destacó. 

Con su habitual estilo claro, el Papa dijo que ese pasaje del Evangelio también significa que la fe no es una cosa ornamental. «Vivir la fe no es decorar la vida con un poco de religión, como si fuera una torta que se decora con crema», dijo, provocando aplausos de la multitud. «No, la fe no es eso. La fe implica elegir a Dios como criterio-base de la vida y Dios no es vacío, Dios no es neutro, Dios es siempre positivo, Dios es amor y el amor es positivo», indicó. 

Hablando con pasión, «papa Bergoglio», como lo llaman en Italia, aclaró: «Si Jesús dice «he venido a traer división», no es que Jesús quiere dividir a los hombres entre ellos, sino lo contrario. ¡Jesús es nuestra paz, es nuestra reconciliación! Pero esta paz no es la paz de los cementerios, no es neutralidad». «Seguir a Jesús comporta renunciar al mal, al egoísmo y a los propios intereses. Y esto, sí, divide. Lo sabemos, divide hasta los vínculos más estrechos. ¡Pero atención! No es Jesús el que divide. Él pone el criterio: vivir por uno mismo, o vivir por Dios y los demás. Hacerse servir o servir, obedecer al propio yo u obedecer a Dios»… 

 

(Fuente: lanacion)