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12/6/2013 5:35:16

 

No hace mucho, en el restaurant  Busboys and Poets, 2021, 14th Street, N.W., Washington DC se reunieron  decenas de personas interesadas en un libro que habla sobre cinco cubanos extraordinarios: Antonio Guerrero, Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Fernando González y René González, este último liberado y en la actualidad residente en La Habana.

 

Se trata de«Los últimos soldados de la Guerra Fría», del brasileño Fernando Morais, que trata sobre la odisea de la red de los cinco agentes antiterroristas que Cuba infiltró en Estados Unidos en los años 1990. El libro de l escritor periodista y exparlamentario brasileño se ha convertido en un bestseller en Brasil —ha vendido 20.000 copias en tres semanas—, y aguarda su lanzamiento en español e inglés. 

La obra revela el día a día de la «Red Avispa», integrada por 14 agentes de Cuba que entre 1990 y 1998 se infiltraron en las organizaciones de extrema derecha de Miami para descubrir sus planes contra la isla, y traza un recorrido paralelo por los hechos más destacados de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos en las últimas dos décadas. 

Entre los personajes más llamativos del libro están el guardaespaldas salvadoreño Cruz León, contratado por extremistas de origen cubano para poner bombas en Cuba, y cuyo paradigma—confesó—era llegar a ser un Sylvester Stallone de película, sueño que terminó en pesadilla cuando la justicia cubana lo condenó a cadena perpetua. 

Pero poco tienen que ver sus vidas con el glamour de un James Bond de película. Los Cinco cubanos ejercían un sufrido y solitario trabajo, con una vida de penurias económicas en Miami, separados de sus familias. 

Otro de los personajes interesantes del libro es, seguramente, García Márquez, y su periplo para entregar —en 1998— una carta secreta de Fidel Castro a Bill Clinton. 

Al respecto contó el autor de «Cien años de soledad» que padeció «escalofríos de pánico» durante los días en los que se mantuvo encerrado en un cuarto de un hotel en Washington esperando una llamada de la Casa Blanca, pues temía que la carta que le había entregado el líder cubano fuera robada si abandonaba el cuarto. 

Fidel quería llamar la atención de Clinton para poner freno a las acciones de las organizaciones terroristas de Miami, responsables de una cadena de atentados con bombas en La Habana. 

En su mensaje, Fidel «le decía a Clinton que esas organizaciones eran un problema para Cuba y podrían ser un problema para Estados Unidos. Tres años después, se supo que agentes de Al Qaida hicieron sus cursos de pilotaje en Florida» (donde actuaban y tenían aviones esas organizaciones) antes de estrellar los aviones en los atentados del 11 de setiembre de 2001, explica Morais. 

«Desde que los agentes cubanos fueron presos en Estados Unidos, en 1998, quise hacer un libro», explicó a la AFP Morais, quien tuvo acceso al informe de 4.000 palabras escrito por el autor de «Cien Años de Soledad», aunque debió esperar una década para acceder al material clasificado. Más, «valió la pena esperar», dijo.

 

(Fuentes: tiempo21)