20130420040858-maduro-1.jpg


19/04/2013 22:03:25 

 

Por Mercedes Rodríguez García

 

Me ha parecido verlos en bandadas, agazapados, con las orejas empinadas y el hocico alargado en avalancha hacia el sur. Unos, disfrazados de ovejas, instruidos para mentir, tergiversar y manipular. Lobos mediáticos. Otras, encapuchados, dispuestos a herir y a matar. Derecha derrotada.

 

¡Ah! Lobos miopes, lacayunos, a los que Chávez descuadró las cuentas. Lobos desesperados desparramados sobre Venezuela. ¡Qué digo miopes! Lobos ciegos, que no atisban ni examinan, ni reconocen la voluntad popular depositada en las urnas y convertida en Maduro, en Nicolás presidente. Nicolás de las verdades, de la patria, del amor.  

Nicolás, hijo de Chávez, contra el lobo alfa-Capriles, heredero de Pinochet, Salazar, Videla, Carmona. Capriles, cabeza furibunda de manada adiestrada para quemar hospitales y secuestrar pacientes, apedrear ómnibus escolares, asediar televisoras públicas, perseguir médicos cubanos, agredir y asesinar chavistas.

Lobo-Capriles convocando a sus huestes a la insurrección. Lobo mañoso, desvergonzado, fabricante de tretas, demócrata velado ¡Mira qué decir que para chavistas ellos!  Lobo embustero. ¡Mira qué decir que estaban con el pueblo!  Capriles cabeza de manada buscando tiempo y ruido. ¡Cómo si Venezuela no hubiera aprendido del golpe de 2002!  ¡Cómo si Venezuela hubiera permanecido al margen de los movimientos sociales, los gobiernos antiimperialistas y anticapitalistas del mundo!

Lobo-Capriles azuzado, ¿asustado? recoge la manada. Con las orejas caídas y el hocico encogido, prescribe el redil a sus lobeznos. Ahora pide paz, y no salir. Solo cacerolazos y el anuncio de que no asistirán al acto de asunción de Nicolás Maduro. Nicolás frente a su pueblo, que es también la Unasur,  la Celac, la única y loable Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América.

¡Ah! Lobo ciego, Capriles lacayuno. Aprende y trasmite a tu manada que no es tan fácil acabar con los presidentes, con los gobiernos, con los partidos que salen de los pueblos. Maduro ganó las elecciones limpiamente, sin torcer el camino que inició como líder sindical del Metro de Caracas. Nicolás, ya presidente  juramentado, seguro de que no habrá contemplación con el fascismo.

Ahí lo tienen. Leal, digno, fiero.