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18/03/2013 9:04:15

 

Profesionales cubanos atesoran nueve medallas de oro de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) por sus resultados durante 22 años en materia de innovación tecnológica.

 

Expertos de la Oficina Cubana de la Propiedad Industrial (OCPI) coincidieron en que el hecho es excepcional para una nación del Tercer Mundo, la cual atribuye tanta importancia a la creación y desarrollo del capital humano, que cuenta con dos mil científicos e ingenieros por millón de habitantes

La primera medalla otorgada a Cuba en 1989 correspondió al Instituto Finlay por  la vacuna contra la Nisseria Meningitidis del grupo B; y en 1999 le siguió el PPG, medicamento de múltiples usos del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNIC).

Un año después la obtuvo el Centro de Bioactivos Químicos de la Universidad Central de Las Villas, por su Biocida, producto logrado a partir de un derivado de la caña de azúcar.

Dos Medallas fueron concedidas en 2002 a los Centros de Inmunología Molecular y al Nacional de Sanidad Agropecuaria.

El primero desarrolló una molécula capaz de mejorar los tratamientos en pacientes con tumores de origen epitelial; y el otro un método para la conservación de la leche cruda sin refrigeración, con el nombre comercial de Stabilak. 

En 2006 el premio lo alcanzó el Centro de Estudios de Antígenos Sintéticos, de la Universidad de La Habana, en colaboración con la de Ottawa, por su vacuna contra el Haemophilus Influenzae Tipo B.

Dos lograron en 2007 el CNIC y el de Sanidad Agropecuaria, respectivamente, con sus invenciones del equipo para el diagnóstico rápido microbiológico (DIRAMIC), y el Surfactante pulmonar porcino (SURFACEN).

La última fue en 2011 para el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología por su medicamento Heberprot-P para la atención integral del paciente de úlcera del pie diabético.

 

(Fuente: cadenagramonte / AIN)