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13/02/2013 6:08:01

Por Mercedes Rodríguez García y Luis Machado Ordetx 

                                           «[…] Se puede mucho juntos

                                                                              J. Martí

Jueves 13 de febrero de 1913, un siglo atrás, en la finca de Crimea, a casi seis kilómetros de Jagüey Grande, allá en Matanzas, nació un sencillo cubano. Como  Martí, creyó y predicó siempre que, por « […] el poder de erguirse se mide a los hombre […] Las columnas se rompen, pero no se doblegan.»1 Arnaldo Milián Castro siguió ese ejemplo. Fue de esos mortales que, a su paso por la vida, vibró en la estirpe de aquellos predecesores mambises, monte adentro y conquistando pueblos y ciudades, en la aspiración por enaltecer y acrisolar la patria.

 

De niño, casi seguro, escuchó las historias inconfundibles de Ángel Guerra, Juan Fernández Ruz, Carlos Roloff, el Polaco, Henry Reeve, el Inglesito, generales del Ejército Libertador que, paladines,  trazaron una huella histórica para conquistar el porvenir en su territorio natal. 

Forja de la hombradía

En el humilde hogar formado por Manuel Milián Ramírez, obrero ferroviario y luego empleado público, y Rosalía Castro, ama de casa, nació Arnaldo, quien solo pudo cursar hasta el quinto grado en una escuela rural de la localidad.2 Después, el niño tuvo que incorporarse a labores agrícolas para socorrer, como ocurrió en otros hogares cubanos de la seudorepública, al soporte económico de la familia. El respeto a los mayores, y la entereza, caracterizaron la formación de quien, al paso del tiempo, forjaría una vocación revolucionaria, antiimperialista y comunista. 

Había miserias por todas partes. En 1930, con 17 años de edad, Milián Castro va hacia Camagüey, zonas cañeras que propician un trabajo seguro en tiempos de zafra. Está en el central Violeta, donde trabaja en el departamento de tráfico. Durante cuatro zafras permaneció allí. En el denominado tiempo muerto, otra vez de vuelta a Jagüey Grande, lugar en que ya residía la familia. 

En 1932 está vinculado a las luchas de los obreros agrícolas y sus reivindicaciones económicas y político-sociales. Forma parte de una de las células del Partido Comunista, de fuerte arraigo en la localidad. De ahí viene la forja de su hombradía, de enfrentamiento a los desmanes del gobierno de Machado y de otros que luego le seguirían en la despolítica delm país. A partir de entonces el joven Milián Castro, dijo María de las Mercedes Sánchez Alfonso, acentúa su sensibilidad humana y su espíritu de superación política, ideológica y cultural, vitales en el despliegue  ulterior de una férrea personalidad histórica y de dirigente comunista.3  

El dirigente, cuadro previsor 

La organización de huelgas obreras entre los campesinos de Crimea, la tierra natal, frente a la corrupción político-administrativa, y las actividades revolucionarias, unas veces clandestinas y otras abiertas, en Jagüey Grande, Matanzas, Camagüey, o territorios villareños, condujeron a Milián Castro a la persecución constante; a la prisión. 

En la segunda mitad de la década de los años 30 va hacia La Habana. De inmediato se incorpora al movimiento revolucionario, distribuye propaganda comunista y es activo militante en los barrios de Atarés y Villa Nueva. En octubre de 1935 lo sancionan a un año de prisión: «[…] lo detuvieron en la calle y se negó a informar dónde vivía; pero un chivato lo identificó y delató la dirección de la casa. Hicieron un registro y encontraron una bandera roja que él usaba en los actos…»4 Diez meses duró el encierro. 

Entonces escribió cartas a los familiares, y también poemas de corte social. Igual hizo José Felipe Carneado, el dirigente comunista durante esa fecha cuando cumplía sanción. Ya en libertad, ambos combinarían misiones como militantes comunistas y dirigentes obreros. Entre 1936 y 1937 Milián Castro se desempeña como tarimero en el Mercado Único de a Habana. Por esa fecha figura en la dirección del Partido en ese territorio, y se relaciona con la creación de Unión Revolucionaria Comunista (PURC), momento en el cual amplía su experiencia como dirigente obrero. Tres años después pasó a Matanzas con el propósito de consolidar las actividades partidistas en esa región. Allí permanecerá 17 años. 

Desde la clandestinidad, o la legalidad, a pesar de su formación escolar autodidacta, Milián Castro está entre los propagadores de la producción literaria o periodística de las principales publicaciones marxista-leninistas de Cuba. Cree en la vitalidad y urgencia de los órganos de prensa. También tiene ojos para la consecuente unidad de los revolucionarios, y la educación teórica y práctica de los trabajadores. Figura entre los que divulgan el mensuario Fundamentos, el rotativo Noticias de Hoy, la revista Dialéctica,así como las ideas que transmite la emisora Mil Diez, o los proyectos cinematográficos y de teatro Popular. También distribuye y divulga en círculos campesinos, obreros y de clase media Los Fundamentos del Socialismo en Cuba (1943), texto escrito por Blas Roca Calderío como plataforma de los comunistas cubanos para acometer la liberación nacional y el socialismo.5 

Milián Castro está consciente de la fuerza de la propaganda comunista, y de la existencia de un periódico del Partido en elcual se difundan sus postulados orientadores. Antes del 9 de agosto de 1962 —fecha entre aparece entre los mayores animadores de la fundación de Vanguardia, el rotativo de la antigua provincia de Las Villas—, conoció de la eficacia del marxismo-leninismo a partir de las hojas impresas. Era vital la salida de un diario de noticias que educara, uniera y fortaleciera los conocimientos del pueblo. Mayor claridad habría sobre el acontecer nacional o internacional, y se daría impulso a la lealtad a las ideas del socialismo. Todo contribuiría a acentuar la educación económico-laboral del pueblo en defensa de los intereses de los obreros y campesinos y de toda la sociedad. 

Las Villas, prédica política 

En medio de la cruenta cruzada de la dictadura de Fulgencio Batista Zaldívar y el hostigamiento de la embajada norteamericana en Cuba contra el movimiento revolucionario, estudiantil y comunista, la dirección del Partido Socialista Popular encomendó a Milián Castro para que, desde la clandestinidad, instaurara y fortaleciera las tácticas y estrategias de su organización en el territorio de Las Villas. 

Es diciembre de 1957 y el dirigente está en la zona central del país empeñado en un respaldo activo a la lucha guerrillera e insurreccional en la sierra y el llano. En Oriente, Fidel, Raúl y Almeida coordinan acciones de guerra en los diferentes frentes de combate existentes en la Sierra Maestra. Acá, en Las Villas la situación era sumamente complicada. Por un lado, la Columna número 2 «Antonio Maceo», comandada por Camilo, acampaba en la parte norte de la provincia donde se estableció un frente guerrillero en coordinación con el Partido Socialista Popular.

 El dirigente rebelde había desechado la Operación Caja de Tabaco propuesta por el PSP, dirigido por Milián Castro, quien creyó en el  propósito de trasladar los efectivos militares de esa columna hasta Pinar del Río. 

El Che Guevara, al frente de la columna 8 «Ciro Redondo», desde el Escambray, firmó el Pacto del Pedrero y asumió, por orientación de Fidel, el mando de todas las fuerzas militares que operaban en Las Villas. Milián Castro se erigió en  puntal de la unidad, y un ejemplo de las estrategias civiles y militares trazadas por el Líder de la Revolución desde la Sierra Maestra. 

El viernes 1o de julio de 1983, al fallecer Milián Castro, víctima de una penosa enfermedad, Fidel declaró que fue un compañero «excelente, fraternal y eficaz»; un dirigente que realizó un “brillante trabajo al frente de la provincia de Las Villas”, y esas cualidades innatas, quedaron resaltadas por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, cuando en la despedida de duelo afirmó que ese propulsor comunista estuvo presente en los «[…] momentos culminantes de la historia de nuestra patria en los últimos 50 años […], siempre optimista y creyó en la victoria final...»6 

 En Las Villas, Arnaldo Milián Castro sustentó —desde 1959 hasta 1976, fecha en que la dirección político-administrativa del país le asignó otras decisivas tareas—, su prédica y práctica revolucionaria, de forjador de cuadros de dirección, de vanguardia comunista y de diversificación económica del territorio.

Aquí residió en calidad de dirigente del Partido Socialista Popular (PSP), de las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI), del Partido Unido de la Revolución Socialista (PURS), y después en 1965 del Partido Comunista de Cuba. 

Durante 18 años, al frente de la dirección política en Las Villas, se consagró a la unidad del pueblo, al contacto sistemático con obreros, campesinos, estudiantes y deportistas. Nada quedó ausente de su sagaz pupila de orientador político, de revolucionario cabal en la lealtad a las ideas de Fidel  y el socialismo. La consagración de su espíritu comunista residió en el entusiasmo y la disciplina en las transformaciones económicas, sociales y culturales de la región, y también del país. 

Por su probada ejecutoria de dirigente fue miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba durante el Primer Congreso (1975). Un lustro después recibió su ratificación, fecha en que  ocupó la vicepresidencia del Consejo de Ministro y se le designó titular del sector de la Agricultura. 

El IV Pleno del Comité Central (1977) lo eligió miembro del Secretariado. Un año antes, en la constitución de la Asamblea Nacional del Poder Popular, figuró como Diputado. La lealtad a Fidel y la Revolución, su desempeño como cuadro dirigente, hicieron de Arnaldo Milián Castro, un hombre consagrado al estilo de dirección partidista, a la planificación y organización del trabajo, y un baluarte en el ejemplo y constancia humanística. 

Notas: 

1. José Martí: «Autonomismo e Independencia», en Obras Completas, Tomo 1, p. 356, Editora Nacional de Cuba, La Habana, 1963.

2. María de las Mercedes Sánchez Alfonso: «Arnaldo Milián Castro: Práctica revolucionaria en Las Villas entre 1959 y 1976», Tesis en opción al título de Máster en Estudios Sociales, Santa Clara 2006.

3. Idem., pp. 18-19.

4. Idem., p. 20.

5. En agosto de 1939 se denominó Partido Unión Revolucionaria Comunista (PURC) y a partir de enero de 1944 Partido Socialista Popular (PSP).

6. Vanguardia, julio 2 de 1983