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28/11/2012 6:29:48

 

Quedó demostrado que el equipo de Ciego de Ávila y su público siguen de fiesta. Un jolgorio desatado, al igual que hace un año, por un hit decisivo cuando el juego ya había superado sus límites naturales, y el dramatismo campeaba por su respeto en cada rincón de un estadio José Ramón Cepero repleto y entusiasta, como si desde la apertura se definiera el banderín de la 52 Serie Nacional de béisbol.

 

El cañonazo de Fiss disparó una euforia que a partir de hoy se debe extender al resto del país. Como una de esas «cariñosas» gripes, contagiará a los asiduos de otros ocho estadios de nuestra geografía, donde entrarán en acción los restantes aspirantes a superar la frontera de la novedosa etapa clasificatoria, y enrolarse en la disputa por el título. 

No hubo mejor preámbulo que el duelo inicial y selvático entre Tigres y Leones, casi un reflejo de lo que son hoy dos de los mejores equipos del béisbol cubano. Y por qué no, del particular momento que vive este deporte en la Isla. 

Dos estelares —diestros por demás—, como Vladimir García y Odrisamer Despaigne imprimieron su sello desde el montículo, el primero rozando la perfección durante ocho capítulos. 

Desde el puente de mando ambos estrategas intentaron poner en práctica, con mayor o menor fortuna, sus variantes para el «juego chiquito», y sudaron a mares en los momentos claves con los desaciertos mentales de sus pupilos. «Fue muy tenso, como siempre pasa en el inicio de las series y más si el rival es Industriales, pero estoy satisfecho a pesar de que algunas cosas pudieron salir mucho mejor», dijo a JR Roger Machado, sin dudas el más contento de los dos timoneles, casi al momento de abandonar el estadio. 

Y para rematar la faena, no faltó la polémica a partir de dos decisiones arbitrales en torno a la segunda base, ajustadas hasta para la cámara lenta, y con veredictos dispares según desde el lado que se opine. 

En fin, fue un excelente juego de pelota, tan cerrado y emocionante como pudiera ser esta primera parte de la Serie, cuyo inédito formato obliga a todos los equipos a arrancar con el pie sobre el acelerador y la vista hacia adelante. 

Después de este afortunado despegue, los monarcas avileños tomaron por asalto las carreteras para trasladarse hasta Mayabeque, donde esperan hacer frente con éxito a los vientos huracanados de la representación local. Mientras, los Azules siguieron su recorrido hasta Guantánamo para hacer una visita a los Indios del Guaso. 

Por su parte, Las Tunas se estrenará en los predios de Pinar del Río, y Villa Clara será el primer equipo que cruzará el mar hasta llegar a la Isla de la Juventud. 

En una «necesaria» disputa entre vecinos, Cienfuegos y Sancti Spíritus tendrán sus decisiones en la casa más sureña, al tiempo que los artemiseños intentarán tener abundante caza en las praderas camagüeyanas. 

También el calendario prevé la presentación en Holguín de los Cocodrilos matanceros, quienes tienen la misión de dejar atrás su sorpresiva imagen de hace un año para convertirse en uno de los animadores habituales del pasatiempo nacional de los cubanos. 

Por último, Granma será anfitrión de Santiago de Cuba, que ahora bajo las órdenes de Evenecer Godínez intentará reverdecer unos laureles que se han marchitado durante las más recientes campañas.

Como pueden apreciar, hay emociones reservadas para todos. No queda más que disfrutar.

 

(Fuente: beisbolencuba / JR)