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21/08/2012 9:04:12

 

Indonesia es un ejemplo de cómo pasar de ser un «barco que se hunde» en la crisis financiera de 1997 a ir camino de situarse entre la diez primeras economías del mundo, según dijo el economista del Banco Mundial (BM) Milan Rusak.


Indonesia es un ejemplo de cómo pasar de ser un «barco que se hunde» en la crisis financiera de 1997 a ir camino de situarse entre la diez primeras economías del mundo, según dijo a Efe el economista del Banco Mundial (BM) Milan Rusak.

La república asiática celebra hoy con optimismo el 67 aniversario de su independencia, pero también una década y media del inicio de la crisis que provocó la huida de los inversores y provocó un doloroso rescate del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Una década y media después del desastre, Indonesia acumula más de un lustro de crecimiento sostenido por encima del 5 por ciento y se ha situado como la decimosexta potencia del mundo, con perspectivas de entrar en el «top 10» en torno a 2020.

«La economía indonesia es un ejemplo de cómo recuperarse de una crisis en un período récord. En quince años han conseguido que un barco que se hundía vuelva a navegar con firmeza. Que forme parte del G20 tras ese problema es un reconocimiento de su fortaleza y su potencial», explicó el economista Rusak, en una entrevista concedida a Efe en Yakarta.

El «milagro» se ha basado en la potenciación del mercado doméstico -con 240 millones de habitantes, es el cuarto país más poblado del mundo- que, en la actualidad, aporta más de dos tercios del PIB.

«La crisis de hace quince años supuso un golpe muy duro para Indonesia: su sistema financiero se derrumbó, su moneda pasó a valer siete veces menos en pocas semanas y la gente perdió de repente buena parte de su patrimonio, aunque se ha conseguido digerir», analizó Rusak.

El economista apuntó que «la recuperación se ha logrado a través del enorme mercado interior y del auge de las materias primas».

El desastre empezó con una crisis monetaria en Tailandia pero se propagó rápidamente a los países de Asia Oriental, especialmente Indonesia y Corea del Sur, que vaciaron sus arcas tratando de proteger sus monedas nacionales de la depreciación masiva.

Desde agosto de 1997 y hasta 1999, los indonesios fueron testigos impotentes de cómo su divisa, la rupia indonesia, pasaba de cotizar a 2.600 unidades por dólar a caer hasta las 16.800 rupias por dólar.

«Fue horrible», rememoró esta semana el empresario Sofjan Wanandi, presidente de Apindo, la patronal indonesia.

«No había ninguna certeza, el panorama se modificaba a diario y era imposible hacer negocios porque no se podía calcular cuánto valía nada de lo que teníamos», lamentó Wanandi.

El archipiélago asiático tuvo que ser rescatado, hacer un esfuerzo ingente para sanear sus bancos, pagar las deudas y recuperar el pulso de su economía, un período negro pero del que parece haber sacado lecciones positivas.

A día de hoy, la rupia se ha estabilizado -la cotización oficial del Banco de Indonesia (central) cerró ayer a 9.498 rupias por dólar- y la situación de 1997 contrasta con el pomposo anuncio realizado por el presidente, Susilo Bambang Yudhoyono, con motivo del aniversario de la independencia.

Yudhoyono aseguró que para 2013 las inversiones de Indonesia se dispararán un 15 por ciento, con especial énfasis en las infraestructuras, a la par que vaticinó un crecimiento del 6,8 por ciento en el próximo año y garantizó una subida de sueldo a los funcionarios.

En los últimos tres años, Indonesia ha crecido de media por encima del 6 por ciento, en comparación con el avance del 0,6 por ciento en EEUU o el retroceso del 0,3 por ciento en la zona euro.

El Fondo Monetario Internacional, la misma institución a la que tuvo que acudir en 1997 para pedir un rescate de sus finanzas, reconoce que el país asiático está en la vanguardia del crecimiento, incluso dentro del propio grupo de los 20 países más poderosos del planeta.

Por su parte, las agencias de calificación Fitch y Moody's han otorgado al archipiélago el grado de «recomendación de inversión», la misma calificación crediticia que actualmente ostenta España y por encima de Portugal, Grecia e Irlanda.

 

(Fuente: EFECOM)