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13/08/2012 21:02:18



«Me hizo cuatro retratos. El primero que pintó, en 1961, se perdió. Lo busqué por todos los rincones posibles y nunca apareció». Así Fidel Castro contaba en noviembre de 2006 un episodio poco conocido de su relación con el pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín.

 


Lo dijo ante cientos de intelectuales y personalidades prestigiosos reunidos en La Habana para la celebración de su 80 cumpleaños. Respondiendo a una convocatoria de la Fundación Guayasamín, el máximo líder de la Revolución cubana enviaba un mensaje de agradecimiento «para darles personalmente las gracias y abrazar a cada uno de ustedes».


El texto leído con anterioridad a la gala cultural efectuada en el teatro Karl Marx, dejó una fuerte carga emotiva no solo entre los cientos de visitantes de todo el orbe, sino también en millones de cubanos —yo entre ellos—frente a sus televisores.

De inmediato  me pregunté qué sería de aquella primera obra que marcó uno de los primeros momentos de lo que, con el paso del tiempo, se convertiría en una fuerte y hermosa relación entre dos grandes hombres de nuestra América.


¿Dónde estará?, ¿Vencería los avatares del tiempo y descansará aún en algún lugar ignorado?  (Si alguien sabe el paradero de la pintura, por favor, comuníquemelo)

Bueno, pero no todo está perdido. Al menos una imagen original e inédita de la entrega de ese retrato se ha conservado en los ricos archivos de Bohemia. Ahí está la imagen captada por el ya desaparecido fotógrafo de la revista, Narciso Báez, quien al dorso escribió el 8 de mayo de 1961: «Fidel recibiendo el retrato que le hiciera el pintor ecuatoriano Guayasamín».