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30/04/2012 18:21:02

 

El himno La Internacional fue cantado por primera vez en 1888, durante una reunión sindical de vendedores de periódicos de París, Francia, y se convertiría en símbolo de los trabajadores del mundo. La letra se debió a un empacador francés y la música a un tornero belga.

  

Integrante del Consejo de la Comuna de Paris, Eugène Pottier se inspiró en la situación infrahumana en la cual laboraban los obreros y en sus ideales para escribir las estrofas de La Internacional. Murió en 1887 y un año después Pierre Degeytier compuso la música. 

El himno exhorta a los obreros explotados por los patronos a unirse, y con el respaldo del pueblo y en nombre de la Internacional Socialista eliminar a la burguesía, causante principal de la miseria en que viven los pobres del mundo. 

«¿Dónde tienen los proletarios/ el disfrute de su bien?», pregunta el autor y enseguida da la solución «tenemos que ser los obreros/ los que guiemos ese tren», que por cierto tendría lugar con la toma del poder de los trabajadores. 

De manera un tanto idealista el obrero francés Eugène Pottier avizora que cuando los proletarios tomen el poder «ni esclavos ni dueños habrá» y casi de inmediato el odio desaparecerá de la Tierra, que se convertirá en el paraíso de la humanidad sin desigualdades porque «El hombre del hombre es hermano».

 

Si la lucha de clases hubiera sido una simple escaramuza, realmente hoy no existirían explotados ni explotadores, la Tierra sería el paraíso de los hombres y ninguno de ellos sería el lobo de sus semejantes, y al fin se cumpliría la exhortación de Carlos Marx y Federico Engels de 1847 en el Manifiesto Comunista: «¡Proletarios de todos los países uníos!». 

Lo más cercano a esa unión son las manifestaciones que casi a diario tienen lugar en diferentes países capitalistas por miles de personas, incluyendo estudiantes y desempleados, que protestan contra las medidas de reajuste económico que los empobrecen más, incluyendo los recortes en la asistencia social, la salud y la educación. 

Denominados indignados, los manifestantes han ido tomando conciencia de su fuerza y 165 años después de la exhortación de Marx y Engels, quizás ya estén en condiciones de unirse con sus similares de otros países para luchar contra las injusticias y las desigualdades sociales y convertir a la Tierra en un paraíso, como quería el autor del himno La Internacional.

 

(Fuente: radioangulo / Lydia Esther Ochoa)