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29/03/2012 19:50:51

 

Notable repercusión alcanzó en los medios de comunicación de todo el mundo el encuentro del presidente cubano Raúl Castro con el papa Benedicto XVI.


El periódico mexicano La Jornada hizo hincapié en que Raúl defendió la opción legítima de seguir un camino propio y puso de inmediato en la agenda el bloqueo estadounidense:

«La potencia más poderosa que ha conocido la historia ha intentado despojarnos, infructuosamente, del derecho a la libertad, a la paz y a la justicia. Con virtud patriótica y principios éticos, el pueblo cubano ha hecho tenaz resistencia, sabiendo que ejercemos también un derecho legítimo cuando seguimos nuestro propio camino, defendemos nuestra cultura y la enriquecemos con el aporte de las ideas más avanzadas».

El corresponsal del rotativo azteca agregó que «el mandatario recordó que su gobierno está impulsando la reforma económica y mantiene su vigorosa política de cooperación internacional, de la cual citó que, sólo en la última década, Cuba ayudó a preparar a decenas de miles de médicos extranjeros, curó o mejoró la visión a 2.2 millones de personas de bajos ingresos y llevó las letras a 5.8 millones de analfabetos».

Por su parte, el periódico español ABC resaltó que «el presidente Raúl Castro recibió con gran cordialidad a Benedicto XVI en el Palacio del Revolución de La Habana la tarde del martes, conversó con el Papa en privado y, al final, le regaló una estatua de bronce que representa el hallazgo de la Virgen de la Caridad de Cobre hace exactamente 400 años.

El Papa correspondió regalándole un facsímil de la llamada «Geographia» de Tolomeo y se despidió afectuosamente de su anfitrión con un ‘Gracias, gracias’ después de que ambos se asomasen a la grandiosa Plaza de la Revolución donde posaron para las cámaras».

Más adelante, el redactor apuntó que «el mandatario cubano había esperado al Papa fuera del edificio, le saludó sonriente nada más abrir la puerta del automóvil y le acompañó en la entrada en el palacio. Los dos subieron juntos en el mismo ascensor y caminaron hacia un gran salón donde se procedió a los saludos de cortesía».