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19/03/2012 20:52:49

 

La disidencia cubana contra  la Revolución, pretende ahora jugarse una carta contra la Iglesia Católica en la isla, a juzgar por la intentona del pasado martes 13 de febrero, cuando grupos de personas, en diferentes parroquias del país, trataron de hacer llegar un mensaje para Su Santidad Benedicto XVI.

 

En la Basílica Menor de Nuestra Señora de la Caridad, en La Habana, por ejemplo,  los disidentes permanecieron allí más de  48 horas. Cuando no funcionó persuasión, el Cardenal Jaime Ortega Alamino, pidió a las fuerzas policíacas su actuación.

La acción de poner fin a la ocupación duró menos de diez minutos. Los trece ocupantes abandonaron el recinto sin ofrecer resistencia. Los agentes aseguraron previamente que no portaron armas, que los trasladarían inicialmente  a una unidad policial y que después los llevarían a sus casas, y que no serían procesados por este hecho.

Puro teatro. Obra y actores que se repiten en un nuevo escenario. Muy poca creatividad en los métodos. Y sí —suspicacia de mi parte— los cinco deditos de las manos de la Oficina de Intereses de los Estados Unidos en Cuba.

Mas, la fórmula del escándalo no arrojó los resultados esperados, aun cuando despachos de agencias de prensa, periódicos, emisoras de radio y televisión publicitaron el espectáculo matizado —como siempre— con  maltratos y atropellos a mujeres y ancianos. Por demás, asunto colateral de una antiquísima pieza que ya el público conoce de memoria, incluso, lo que dirá la crítica especializada.

Por reiterado el método —esta vez con el escenario de la Iglesia Católica—, todo el entramado viene abajo en tiempos donde se ha probado que funciona mejor el diálogo. (Intrígulis mediática aparte.)

En definitiva, el operativo  —solicitado expresamente por el cardenal Jaime Ortega Alamino, Arzobispo de La Habana— puso fin a la ocupación, cuya verdadera intención apunta a sabotear las relaciones del estado y la iglesia cubanos.

Como expresa el comunicado de la Archidiócesis de La Habana: «Se trata de una estrategia preparada y coordinada por grupos en varias regiones del país. No es un hecho fortuito, sino bien pensado y al parecer con el propósito de crear situaciones críticas a medida que se acerca la visita del Papa Benedicto XVI a Cuba. Hemos recibido comunicación de que otros grupos y personas disidentes fueron convocados a ocupar templos en otras diócesis pero se negaron a hacerlo por considerarlo una actitud irrespetuosa hacia la Iglesia».

Un verdadero happy end con el ruido de las nueces disidentes. Más comedia que drama. Mentira organizada, verdad dispersa. Y Los dejo con sus reflexiones, ya que las mías me han provocado nauseas. Con seguridad que aquí no termina el carnaval.

En la medida que se acerque la visita del sumo pontífice a Cuba, habrá nuevas obritas de este corte y, por supuesto, nuevas informaciones «noticiosas» argumentada e hilvanados para crédulos y analfabetos políticos.