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05/07/2011 2:51:50 AM

 

Un equipo de astrónomos europeos ha detectado el cuásar más alejado encontrado hasta ahora en el Cosmos. Bautizado como ULAS J1120+0641, esta fuente de energía electromagnética, que ha sido accionado por un agujero negro con 2.000 millones de veces la masa del Sol, es de lejos el objeto más brillante descubierto en el Universo cercano, como han publicado esta semana en la revista Nature.

 

Los investigadores encontraron el cuásar con el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Austral Europeo (ESO). «Es una prueba más sobre el Universo temprano y nos ayudará a comprender mejor cómo los agujeros negros supermasivos se desarrollaron unos cientos de millones de años después del Big Bang», ha señalado a Science Daily Stephen Warren, primer firmante del artículo.

Los cuásares, que se cree que son núcleos de galaxias en formación, tienen tanto brillo que funcionan como faros que iluminan los primeros tiempos del Universo, cuando se formaban las primeras estrellas. En este caso, está tan lejos que da luz a la era de la reionización, apenas 770 millones de años después de la Gran Explosión. Esta edad se ha detectado tras comprobarse que su desplazamiento al rojo era de 7,1, según la escala utilizada por los astrónomos. En otras palabras, su luz ha tardado en llegar a los telescopios terrestres 12.900 millones años.

Gracias a las mejoras en los instrumentos, ya se ha confirmado la existencia de objetos más distantes, como un rayo gamma con un desplazamiento de 8,2 o una galaxia con el 8,6, pero este cúasar es cientos de veces más brillante. El siguiente cuásar más alejado se vio a 870 millones de años luz tras el Big Bang (un corrimiento de 6,4).

Objetos similares más alejados hoy no se pueden observar, porque su luz, debilitada por la expansión del Universo, llega a la Tierra en el espectro infrarrojo. Los astrónomos buscaron millones de objetos en una base de datos europea para localizar cuásares distantes. «Tardamos cinco años en encontrarlo», reconoce Bram Venemans, otro de los autores del trabajo, «fue una sorpresa que su desplazamiento al rojo superara el 7».

Su localización supone la exploración de una ventana de 100 millones de años en la historia del Cosmos que no se conocía. Por ejemplo, podría cambiar las hipótesis sobre la formación de los agujeros negros supermasivos: se pensaba que crecían por una lenta acumulación en su masa y podría no ser cierto.

Se cree, además, que podría haber solamente unos 100 cuásares brillantes con el desplazamiento hacia el rojo más alto de 7 en todo el Cosmos, por lo que encontrar uno es un auténtico acontecimiento. «Fue una búsqueda muy ardua y cuidadosa, pero el esfuerzo mereció la pena», concluye el investigador principal del trabajo, Daniel Mortlock.

 

 

(Fuente: El Mundo / Rosa M. Tristán)