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16/05/2011 2:16:47

 

Tradicionalmente el mayor poderío del deporte villaclareño ha estado centrado en las disciplinas colectivas. Basta señalar que de las 22 preseas físicas olímpicas alcanzadas por nuestros atletas, 17 (11-3-3) corresponden a las competencias de equipos, mientras que solo 5 (1-3-1) han sido obtenidas de forma individual. 

 

En el plano nacional ningún once de fútbol guarda más trofeos en las vitrinas que el Expreso del Centro (10), igual sucede con los Lobos en el baloncesto (9) y las Sirenas del polo acuático (17). 

Los softbolistas comparten con los capitalinos el liderato en coronaciones (7) y el hóckey sobre césped experimentó una época exitosa entre 1978 y 1995, cuando se adueñó de ocho coronas. 

Cinco títulos han aportado las softbolistas, cuatro los peloteros y las balonmanistas y tres el plantel femenino de baloncesto y el elenco masculino de voleibol. 

De esa historia hemos vivido, un poco sin hacernos eco de una realidad: Villa Clara ha descendido en los deportes colectivos. Un vistazo a la primera década del presente siglo permite apreciarlo. 

Los Lobos no dan un aullido triunfal desde el 2001, los hockeístas y softbolistas se fueron en blanco en este decenio, al igual que la pelota, a pesar de presentar el rendimiento más estable, pero hace tiempo que le debe un alegrón a la afición. 

El último conjunto varonil en apoderarse del cetro fue el Expreso del Centro en la temporada de 2004-2005, lo cual significa que la sequía de gallardetes en la vitrina de los hombres se extiende a seis años. 

A los futbolistas les sucede algo similar a los peloteros, transitan exitosamente por el tramo clasificatorio, y luego no son los mismos en los play off. 

Les ha tocado a dos combinados femeninos sacar la cara por el deporte colectivo: las polistas, que se mantienen renuentes a entregar el trofeo que han conquistado en cinco ocasiones en los últimos diez años, y las softbolistas que se adjudicaron cuatro veces la posición cimera en el señalado período. 

¿Cuándo volverá a ser naranja la Serie Nacional de Béisbol? 

No podemos seguir viviendo de viejas historias. Habría que preguntarse, por ejemplo, cómo Ciego de Ávila con  muchos menos habitantes que nosotros, y quizá con una fuerza técnica de menor calibre, nos ha arrebatado la cúspide en disciplinas que antes gobernábamos en la rama masculina como el baloncesto, softbol y hóckey sobre césped, e incluso, tal vez pocos sepan que es la provincia que más premios dorados exhibe en el fútbol en este decenio. 

Un campeón de ajedrez villaclareño, Yuniesky Quesada, pero Ciego de Ávila, es la sede del campeonato nacional. 

Hasta la sede del campeonato nacional de ajedrez nos han «quitado» los avileños, aun sin tener un jugador que los represente en el torneo. 

¿Pasó el tiempo de la naranja? Bueno, por ahora, he visto más abundante la piña. 

 

(Fuente: Periódico Vanguardia / Osvaldo Rojas Garay)