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07/03/2011 12:56:13

 

Se trata de  «Los combates de Baby William», presentado en la edición camagüeyana de la Feria Internacional del Libro Cuba 2011. Guillermo Ginestá, o Baby William, ex boxeador profesional, protagonista del testimonio, relató cómo en el deporte capitalista el púgil es un objeto al que se le saca el mayor provecho posible y se le desecha cuando ya no puede aguantar más golpes.

 

El manager percibía un 33 por ciento de las ganancias y el resto, el aseguramiento para los torneos, el pago a los masajistas y los boletos de avión, corrían a cargo del deportista, razón por la cual muchos grandes como Baby Jack y Joe Luis murieron en la miseria, contó William a la AIN.

Agradeció además a la Revolución Cubana por dignificar al deporte y evitar la repetición de historias como las vividas por él, que llegó a pelear más de 10 rounds en condiciones físicas extremas, como una operación reciente de apendicitis o costillas fracturadas.

Alberto Alvariño, autor del libro, recogió el testimonio de Ginestá, de 81 años y oriundo de Santiago de Cuba, aunque camagüeyano de corazón, quien además de boxeador entre los años 1948 —cuando arriba a Camagüey— y 1954, fue limpiabotas y trabajador de una imprenta.

Posteriormente en 1958, antes del triunfo de la Revolución, se incorpora a la lucha clandestina.

Con 42 victorias, cuatro tablas y 17 derrotas, bajo un marcado agotamiento físico debido a la explotación indiscriminada sufrida en tan corto período, señala Alvariño en el prólogo.

Luego de 1959 se vinculó a la Policía Nacional Revolucionaria, época donde vivió uno de sus momentos memorables: convertirse en una de las últimas personas que vio al comandante Camilo Cienfuegos con vida, en el aeropuerto de Camagüey antes de su desaparición.

 

(Fuente: AIN)