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13/02/2011 1:21:51


Al cabo de 37 años las circunstancias sobre el fallecimiento de Salvador Allende han vuelto a despertar polémica, a partir de las declaraciones del médico Patricio Guijón, quien ha asegurado que se suicidó con un fusil de asalto AK-47, en el palacio de Gobierno, durante el Golpe de Estado de Augusto Pinochet. Varios sectores políticos rechazan esta tesis alegando que su fallecimiento pudo haber sido resultado de acciones militares. Para Isabel Allende, hija del ex presidente, su padre fue víctima de un ataque premeditado de las Fuerzas Armadas, el 11 de septiembre de 1973.

 

Según el citado médico, el ex mandatario tenía el arma «entre las piernas y apoyada contra el mentón» cuando de repente vio «volar la cabeza, los huesos y masa encefálica», por lo que deduce que se trató de un hecho «autoinferido», pues cree que es «muy difícil que le hayan disparado desde afuera».

La investigación ha sido ordenada después de que la fiscal judicial Beatriz Pedrals presentara 726 querellas por casos de violación de los Derechos Humanos registrados durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), entre ellos, la muerte de Allende.

Guijón ha recordado que se encontraba fuera del Salón Independencia del Palacio de La Moneda —sede del Ejecutivo chileno— cuando vio a Allende «como si hubiera estado sentado y pega un golpe hacia arriba con un balazo, aunque no puedo decir balazo, porque la balacera (tiroteo) estaba afuera» del edificio.

Sin embargo el ex tanatólogo del Servicio Médico Legal Luis Ravanal ha criticado la versión del doctor Guijón porque está basada en «supuestos» que dejan «abierta la interrogante de la dinámica del disparo» y la procedencia de la bala que dio muerte a Allende.

«Desde el punto de vista científico no existe confirmación y si hubiese sido el disparo único el AK-47, que se dice que estaba entre las piernas, no hubiera dejado un orificio redondeado de salida»,  destacó el citado especialista, pues «balísticamente no es concordante con un disparo con una metralleta como la que se está describiendo».

Isabel Allende, la hija, no tiene dudas respecto a la decisión de su padre de «defender con su vida la democracia», por lo que resulta importante —dijo— «se realicen todas las acciones judiciales que busquen establecer la verdad de todas las muertes y desapariciones».

Con respecto a lo ocurrido aquel día terrible, la también senadora socialista aseveró que la intención de los golpista era eliminar a su padre, ya que «hubo un ataque premeditado de las Fuerzas Armadas» en el que se bombardeó la casa de Gobierno «en el instante en que se encontraban numerosas personas en su interior, incluyendo al presidente Allende, su familia y varios de sus asesores».

Para Isabel, «ese acto buscaba, además de derrocar a las autoridades legítimamente elegidas, doblegar la voluntad del presidente, humillarlo y finalmente eliminarlo físicamente. Así se ha evidenciado en los registros de las conversaciones de Pinochet con el resto de los conspiradores», afirmó.

Durante la dictadura de Pinochet (1973-1990) fueron ejecutadas o desaparecidas  unas 3.000 personas. Por tales crímenes fueron condenados 110 militares, de los cuales solo 22 cumplen penas efectivas, según cifras del Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior de Chile.

 

(Fuente EUROPA PRESS)