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19/12/2010 1:09:31

Por Mercedes Rodríguez García

El poblado de Falcón, a orillas de la Carretera Central, en el tramo entre Santa Clara y Placetas, duerme tranquilamente. Los pelotones de la vanguardia y el Suicida, capitaneado por El Vaquerito, tienen la misión de interrumpir a toda costa la ruta Oriente-Occidente sobre el río Sagua la Chica.

Una camioneta se detiene en las inmediaciones de la mole de hierro. De ella desciende un rebelde con las herramientas de oxicorte, hasta el lado izquierdo de la estructura.

Como medida de seguridad, el Che ordena atar con una cuerda al operador del equipo, quien, con más confianza,  permanece firme en el intento por vencer la resistencia de la viga.

Como a las dos horas, ya rebanada la traviesa de acero principal, el puente no parece enterarse.

El Che se muestra impaciente, molesto. No encuentra explicación al porqué el puente continúa inconmovible. Se acerca a una esquina y, airado, lo patea con fuerza.

«Al instante, toda aquella armazón comenzó a crujir», cuenta José Mendoza Argudín, en el libro Con el Che, los andares de la vida. Y continúa:

«Fue algo insólito, sensacional, lo que desencadenó la patada del Che. Fue como un soplo que estremeció el puente, antes de que toda esa armadura se retorciera y se viniera abajo con un estruendo infernal. Sucedió todo tan sorpresivo, que el operador de equipo se quedó colgado en el vacío; y gracias a que estaña amarrado con la soga que había sugerido el Che, no sucumbió con su hazaña».

La Isla había quedado partida en dos y la comunicación por carretera con el oriente cubano, definitivamente interrumpida. Comenzaba el sitio a Fomento.

Los capitanes del Directorio Revolucionario, Juan Abrahantes, Raúl Nieves, Ramón González Coro, José Moleón y otros, reciben la orden de cuidar el camino de Santa Clara a Báez, que era una vía para llegar a Fomento.

Mientras se combate por la conquista de los poblados de Báez y Falcón, el asesor táctico del Tercer Regimiento «Leoncio Vidal», en Santa Clara, pide por microonda el apoyo de la Fuerza Aérea para bombardear y ametrallar las posiciones rebeldes en Báez y Falcón.

—…Aquí jefe de operaciones G-3, Columbia, repita…

—No podemos esperar más, por tierra se hace difícil la entrada de refuerzos… necesitamos urgente despacho de aviones … los forajidos han tendido un cerco y disparan con bazucas y armas automáticas.

—¿Qué tal el tiempo?

—Mucho sol, buena visibilidad… aumenten la carga con napalm.

Pero la acción de la Fuerza Aérea resultaba insignificante. Columbia no despachaba los vuelos necesarios. La actuación de los bombardeos no era precisa, incluso el envío de municiones y comida. Una barrera de fuego de ametralladoras calibre 50 no les permitía acercarse lo suficiente.

En el poblado de Báez, unos 120 rebeldes al mando de Faure Chomón, atacan el cuartel. Aunque son de los más experimentados, se hayan mal armados y escasos de parque.

Durante las acciones un mensajero entrega un mensaje al jefe de la tropa:

«Faure: Fuimos cercando el poblado durante la noche. Ahora tenemos dominada una posición en la que se rindieron guardias. Hay dos posiciones más que están cercadas y el cuartel también. El camino de Nazareno está bien custodiado. Si ustedes los detienen en Báez se tendrán que rendir. Te saluda, Che».

El reducto batistiano en Báez, que se entregó sin un solo tiro, y sin que hubiera muertos ni heridos. Al salir los guardias rumbo a Placetas el pueblo le prendió fuego al enclave.

Con la toma de Fomento y la destrucción del puente, vencidas las fuerzas batistianas en Báez y Falcón, el 16 de diciembre de 1958,  la ofensiva rebelde se acerca a su final.

En sucesión indetenible serían liberados 17 poblados y ciudades de la región central, antigua provincia de Las Villas.

El ritmo de ofensiva de las tropas del Ejército Rebelde y la toma en corto plazo de la ciudad de Santa Clara (cinco días) demostró que el Comandante Guevara supo interpretar fielmente la idea del Comandante en Jefe sobre los objetivos políticos de la Revolución y de la guerra de liberación y perfectamente determinar su papel y misión en la ofensiva hacia el occidente del país.