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24/11/2010 01:30:35

Por Mercedes Rodríguez García

El escritor cubano Luis Manuel Pérez Boitel acaba de obtener por unanimidad del jurado el Primer Premio Internacional de Poesía La Venta de las Palabras, convocado en Tarancón, Cuenca, España, por su libro  «El tiempo de Ireneo». 

El Jurado lo integraron Dña. Josefa Perona Bonilla, Presidenta del mismo en su calidad de Directora del I.E.S La Hontanilla, entidad convocante; D. Santiago Vieco Martínez, representante de la Excma. Diputación Provincial de Cuenca, entidad colaboradora; y D. Francisco Corrales Fernández de la Puebla, escritor y profesor de Lengua y Literatura; D. Gerardo Martínez Toledano, profesor de Lengua y Literatura, y D. Juan Ramón Mansilla, escritor y profesor.

Para Boitel —no se cansa de repetirlo—cada poemario es una propuesta diferente, pues asume la creación como una teoría de fondo, como si le interesara entregar al lector algo más que poesía. Él intenta ver el libro como arte. Es muy celoso hasta en el cuidado de la edición de la obra, «para que la publicación sea una entrega sincera hacia ese público que tanto necesita de la poesía».

UNA CASA ABIERTA A LAS PALABRAS

Con motivo de la publicación de «Conversaciones con máscara», definió su poesía como  «una casa abierta a las palabras» e  intenta asumirla «regodeándome entre las miradas, algunas de soslayo, y el silencio que gravita en cada palabra». Pérez Boitel trasciende como poeta porque primero lo ha hecho como persona en un diálogo polémico, constante  e intenso con el tiempo el tiempo.

Es en la poesía donde Luis Manuel dibuja ciertos mares, países, amigos y soledades. «Mi poesía —dice— es una constante que me sostiene y con la que pretendo agujerear las realidades y los sueños, para comprendernos más como seres humanos. Asumo el verso libre para intentar jugar con mi entorno y ver alrededor de él las grandes cosas de la vida. Escribir una poesía que, de algún modo, me salve siempre de cada amanecer».

Lector incansable de poesías posee una biblioteca de autores, países y  estilos diversos, diversidad que respeto mucho. «Incluso —refiere— cuando he sido capaz de premiar, cuando he sido jurado de algún concurso literario, propuestas de libros diferentes a la poesía que escribo. Y eso creo que me hace muy feliz, pues el talento y la inteligencia de un creador no tienen estilos definidos y yo defiendo mucho la diversidad de matices y tonos poéticos con que se pueden presentar los libros de poesía. Creo que leer poesía es algo que hago con mucha seriedad y conciencia, por eso cuando leo algún libro que considero lamentable su publicación. Me apena mucho por el lector (otro) que descubra la obra en un momento determinado y también si conozco al autor del mismo y he tenido la suerte de leer otro de sus libros. Sin embargo, no excluyo ningún libro, no me dejo llevar por sugerencias, prefiero tener todo mi tiempo para leer incluso a través de internet, te confieso, he leído a poetas chilenos, argentinos y de otros países que son excelentes».

Pérez Boitel, este año ha obtenido otros premios literarios como el convocado por la representación de Venezuela de la Casa del poeta Peruano con el poemario  «Algo parecido a un ciprés», en proceso de edición, así como un accésit en el Certamen La lectora impaciente,  además fue invitado especial por la Fundación Metáfora de El Salvador para participar en el Encuentro El turno del ofendido dedicado a la memoria de Roque Dalton.


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Ver sobre el santo mártir Ireneo

VIDA DE POETA

Et je m´en vais/ Au vent mauvais

Qui m´emporte/ Deçà, delà,

Pareil à la/ Feuille morte.

Paul Verlaine

recordando el Boulevard Saint-Michel,

la tarde se perdía. después de apostar por el otoño

próximo. Verlaine cubría el banquillo húmedo

frente al bar donde los poetas pierden sus anhelos,

quizás. cruzamos unas palabras para distinguir el órfico

enigma. y nada nos pareció tan práctico

como aquel hombre que nos invocaba al poeta.

tenía cierto orgullo por la música que provenía

de los bares de costumbres. allí pasamos la noche.

la incierta morada fue un lujo y el desconocido

nos auguró salvarnos. tenía un papel en sus manos,

que repasaba como algo necesario. la luz de aquel

paraje, por ejemplo, delataba al poema que no pudo

ser diferente. Verlaine a esta misma hora estaría

por aquí, con sus sombrero, y la sombra fantasmagórica

de Rimbaud. ellos tenían una conversación

a orillas de aquel refugio. no me asombré. así

es la vida de poeta. y me voy igual que Verlaine

con el viento malo, que me lleva, aquí, allá,

semejante a la hoja muerta.

 

Luis Manuel Pérez Boital/ Poemas

www.artepoetica.net