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09/11/2010 11:00:53

A una década de la celebración de los Festivales de la Prensa Escrita, el vicepresidente primero de la UPEC, José A. Martín Pulido, ofrece algunas consideraciones a reporteros de Ciego de Ávila.

El periodismo impreso de estos tiempos exige mayores desafíos para los profesionales del país, acordes con los intereses de los lectores, cada vez más exigentes y ávidos de ese ejercicio polémico, que genera cambios y reflexiones constantes.

A una década de celebración de los Festivales de la Prensa Escrita, José Antonio Martín Pulido, vicepresidente primero de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), ofreció algunas consideraciones al respecto, a reporteros de Radio Surco, la corresponsalía de la Agencia de Información Nacional (AIN) y a Invasor digital, en la central provincia de Ciego de Ávila.

«Este año los debates aquí han sido más críticos en cuanto a la labor diaria que desarrollan los periodistas en cada medio de prensa. Los festivales constituyen el espacio ideal para analizar, pensar y establecer nuevas estrategias de trabajo, teniendo en cuenta la actualización de los soportes del periodismo.

«Estamos en tiempos de cambiar concepciones e integrar las páginas web a las redacciones tradicionales, como otro soporte de comunicación del propio medio de prensa al cual representa en Internet.

«En el caso de Invasor digital, desde su surgimiento tuvo un impacto extraordinario con las transmisiones en vivo del béisbol y la Vuelta Ciclística a Cuba. Considero que el sitio, con esta iniciativa, puede insertarse en otras redes del país que les faciliten a los lectores cubanos una expansión más allá de las tiradas semanales de la versión impresa».

—El tema de la calidad ha estado presente en todos los debates, ¿cuánto hemos avanzado y qué deficiencias tenemos?

«En esta edición se ha profundizado en este aspecto, pero en encuentros anteriores los periodistas han hecho referencia a la calidad cuando enumeran las deficiencias de nuestro periodismo, que en la mayoría de las veces se debe a rutinas productivas y profesionales deficientes, la forma de circulación de la información en el país, a no aplicar correctamente los conocimientos teóricos aprendidos en la universidad, y fundamentalmente, a limitaciones materiales o incomprensiones de la fuente que impiden la llegada a tiempo o la presencia del reportero en el lugar donde se produce la noticia.


«Los corresponsales de la AIN repararon en cómo las noticias producidas en el quehacer diario y los servicios especiales deben mantener la calidad para conservar la credibilidad; lo que han hecho con su servicio de radio, el canal de teletexto informativo y los servicios fotográficos, sobreponiéndose a las limitaciones materiales de principios de los años ’90, durante el llamado período especial en Cuba, son un paradigma y ejemplo.

«Los colegas de Invasor, por su parte, han hecho una introspección muy importante para revitalizar las reuniones de calidad semanales, como ejercicio de análisis y discusión de los trabajos publicados en la última edición y proyectar la próxima. Ese es un escenario importante de creación colectiva, muy importante para motivar y para evaluar la labor del personal periodístico (correctoras, diseñadores, fotógrafos y periodistas).

«El periodismo avileño está la altura del desarrollo del territorio y ha tenido influencia directa en el perfeccionamiento de varios proyectos sociales de la provincia, ello lo demuestran los resultados de Invasor en los concursos organizados por la UPEC y otras instituciones estatales, que constituyen un incentivo para los estudiantes y el resto de los profesionales del país.»

—Entonces, para ser los profesionales que exigen estos tiempos, ¿cuál es el reto?

«Estudiar, indagar, estar actualizado. El periodista no puede

conformarse con el título universitario y eso nos lo ha demostrado la propia evolución de los medios de comunicación. Urge a la prensa escrita su presencia en las redes sociales y otros soportes del periodismo, que en nuestro país está limitada por la cantidad de ejemplares impresos, pero en otras naciones, por la falta de publicidad e interés de los lectores.

«El país necesita una prensa activa, sin complacencias, que mantenga el mérito de haber consolidado hasta nuestros días, una profesión sobre nuevos paradigmas éticos y políticos, comprometida con el carácter social de la propiedad de los medios, al servicio de un público al cual debemos honrar cada día.»

(Fuente: Invasor / Delicia Leyva Morales)