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09/10/2010 21:16:55

Aunque según los numeritos de los score, la novena de Cuba ha dominado con holgura sus dos compromisos en el Premundial de Puerto Rico, la realidad es que a los isleños les viene ya muy apretado el papel de contundencia que exhibieron años atrás.  Por demás, se apela a toda la grandilocuencia característica de nuestra raza para suponer supernocaos y palizas a esos elencos «no tradicionales», como es el caso de Argentina, que, sin embargo, desde 1888 conoce el deporte de la bola y strike.  

Se han trabajado varios pretextos: la adaptación, cuando solo nos diferencia de la Isla del Encanto una hora en el uso horario; entrar en calor, cuando la «Pre» del Cuba lleva más de un mes de entrenamientos y hasta se concretó un fogueo fortuito con los nicas.

Pero la respuesta está al estilo «ser o no ser» de Hamlet. O el nivel de los equipos ha subido o el del 25 veces campeón mundial ha bajado. Y para no pecar de absolutista, se ha llegado a lo de «to’ un poquito».

Hace mucho que a Cuba le cuesta ganar un torneo, y no fue hasta el muy reciente Mundial Universitario que se quitó a medias esa sal de encima, cuando un equipo tan grande como el que llaman Cuba A (supongo sea el que compite ahora en Borinquen) pasó las de Caín para superar a unos universitarios norteamericanos.

La moda en los equipos Cuba es comenzar a producir a la ofensiva en las tres últimas entradas; los batazos decisivos llegan en el octavo o noveno episodio (si fuera cuestión de los números pues habría que comenzar a enumerar los inning por el 7 para los criollos). Batear oportunamente es una odisea, en el partido contra los argentinos la pizarra señalaba 13 imparables y solo cinco pisadas en home, mientras los gauchos, con cuatro sencillos tenían una rayita. Solo el capitalino Alexander Malleta pudo hacer valer la cacareada «superioridad».

El otro asunto pasa la subvaloración que, equivocadamente, se hace de elencos de países donde el béisbol ha pasado desapercibido, más por cuestiones gubernamentales que por el gusto popular. Ya ninguna novena va a improvisar a nivel internacional. Todos poseen una raíz en la pelota norteamericana, pero han buscado su identidad y su apoyo. Brasil la tiene en su comunidad japonesa; los de Antillas Holandesas y Aruba, en los Países Bajos, y los argentinos en la liga italiana. Por demás, todos los practicantes de este deporte tienen claro que el madero en la mano se utiliza para pegarle a la pelota, así que no me explico cómo se sigue hablando del «recoge y vete, que llegaron los cubanos».

No obstante, el nivel de la pelota cubana sí está por encima de todos los que intervienen en este torneo, por lo que ganar de primeros el boleto al Mundial -—todavía sin sede definina— y al Panamericano de Guadalajara no debe ser problema. No debe, aclaro, porque entre la ofensiva finalista, los «débiles» que ya no son y los «fuertes» que tampoco lo son tanto, el lugar del pasaporte para los próximos eventos puede variar.

(Fuente: Mayli Estévez /Periódico Vanguardia digital)