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Por Mercedes Rodríguez García

Elson Concepción, experto colega en asuntos internacionales, tuvo la oportunidad de conversar con Daniel Estulin, tras dos horas de intercambio con profesionales de la prensa cubana, en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí. Por razones obvias, no pude compartir con quien desde hace años admiro por sus «andanzas» en el periodismo de investigación, del bueno, del paradigmático que refiere la teoría y el que ha cobrado tanta vidas a reporteros sobre todo en países latinoamericanos.

Estulin, también sostuvo un encuentro con Fidel Castro, y entre los temas abordados destacaron las bases militares norteamericanas en América Latina y la importancia de las próximas elecciones legislativas en Venezuela, cruciales para la continuación del proceso revolucionario.

Expuso que al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, «le hacen la guerra porque el país suramericano sigue siendo uno de los pocos del mundo donde no están enclavadas instalaciones estadounidenses.»

«A Cuba la odian por esa misma razón, pues debido a su independencia es imposible destruir el concepto Estado-nación», a su juicio «el más importante en los últimos 600 años, puntualizó el intelectual ruso.»

Durante el intercambio, el líder de la Revolución cubana le aseguró al investigador de nacionalidad rusa radicado en España, que la humanidad debe preservarse para vivir miles de años, y fue enfático en que aunque entusiasme la supervivencia en otros planetas, más vale no perder la Tierra.

Como era de esperar ambos dialogaron, además, acerca de la posibilidad de una venidera guerra nuclear, la real existencia de la organización terrorista Al Qaeda y el papel de Rusia en el mundo actual.

En el caso de Elson, este arrancó con una pregunta clásica sobre el libro más publicitado de Estulin: «La verdadera historia del Club de Bilderberg», y que Fidel  citara en sus amplias Reflexiones «El Gobierno Mundial (I)» y «El Gobierno Mundial (II)». Un verdadero privilegio al decir del invitado porque «La referencia de Fidel es algo magnífico, porque cada palabra suya tiene inmediato rebote en los medios y eso amplifica las ideas».

Pregunta Elson Concepción:

Su libro, ¿una investigación, un descubrimiento, o una advertencia al mundo?

Cuenta que Estulin levanta las cejas y contesta:

—Es una advertencia al mundo a partir de una investigación.

Ya antes Estulin refirió al auditorio que habían sido años de observación, de hurgar en los más disímiles lugares, de fotografiar a los «verdaderos dueños del mundo», reunidos en un apartado espacio, donde no se permite a llegar a la prensa.

Pero Estulin pudo. ¿Cómo? Las técnicas y estrategias, no puede revelarlas. Aunque se sabe que las imágenes las tomó con una potente cámara  dotada de teleobjetivo, y con «la paciencia  profesional necesaria para descubrir quiénes se dan cita en el famoso círculo. 

En su libro —del cual se han vendido tres millones de ejemplares— se pone al descubierto mucha de la hipocresía predominante en ese mundo donde «mandan más los que dominan el dinero que los propios presidentes», relata  Elson.

Y a renglón seguido refiere cómo «ese todopoderoso Club conocía, desde mucho antes, que se produciría un desplome financiero mundial, de la misma forma que manipula la economía y sus altas y bajas, o hace subir o caer el precio del petróleo en el mercado internacional.»

Supongo que él o alguien del auditorio indagó sobre los «vaivenes petroleros», ítem que Estulin afirmó estar «dirigido contra China, que al no poseer petróleo se ve afectada con la subida de su precio; y contra Rusia, gran productor del crudo, que cuando bajan estos, es desfavorecida».

Durante el intercambio con los periodistas Estulin expuso decenas de fotos donde aparecen muchas de las 120 personas que forman el Club de Bilderberg; así como diagramas relacionados con los vínculos de ese grupo con los más grades medios de la prensa occidental, aquellos que con su poder mediático pueden crear estados de opinión, o favorecer con «supuestos sondeos», a quienes más le interesen.

Recordó que todos los presidentes o candidatos a la Casa Blanca norteamericana han asistido o formado parte de ese Club, ya sean republicanos o demócratas.

De igual forma — continúa informando Elson— al Club asisten personajes de «izquierda o de derecha», ya no activos en la política, pero si poseedores de grandes fortunas o vinculados a negocios, muchas veces relacionados con la droga y el tráfico de armas.

«Funciona muy entrelazado entre sus actores 'conspiranoicos', y con una estructura muy organizada, donde se trazan verdaderas estrategias en aras de intereses económicos, militares y otros», expresó Estulin. Y recalcó que en este proyecto «se hunden todos o se salvan todos».

Según Radio Habana Cuba Estulin aseveró asimismo que Bilderberg ha manipulado la cultura de masas hasta convertirla en un instrumento a favor de los intereses del poder y se plantean una conspiración para crear un poder mundial. «No es una sociedad anónima —dijo— no son Illuminati, es un grupo que tiene el concepto de dinero y como lubricante principal para su poderío financiero: el tráfico de drogas y el lavado de dinero.»

«Ante el explote de la economía mundial se hace necesaria una solución y al enemigo se enfrenta conociéndolo», subrayó.

Las investigaciones de Daniel Estulin, por más de 20 años, han develado a la humanidad apocalípticas estrategias de este grupo, como las de reducir la población mundial a 3 000 millones de habitantes y decidir los lineamientos económicos del planeta.

El Club Bilderberg se fundó en el Hotel del propio nombre en Oosterbeek, Países Bajos, en el año 1954 y a partir de entonces, para decidir el futuro de la humanidad, se reúnen cada año, en el mes de mayo, en un exclusivo hotel de 4 ó 5 estrellas de Europa, y una vez cada cuatro años lo hacen en Estados Unidos o Canadá. Actualmente tienen una sede no oficial en Leiden, Holanda.

El selecto «Club» lo integran alrededor de 130 miembros, integrado, entre otros, por Bill Clinton, Paul Wolfowitz, Henry Kissinger, David Rockefeller, Angela Merkel, Jacques Chirac, Donald Rumsfeld, Toni Blair y George Soros, además de jefes de gobierno, empresarios, políticos, banqueros y periodistas de países de todo el mundo.

Nacido en Vilnius, antigua capital de Lituania en la ex Unión Soviética, el 29 de agosto de 1963, Daniel Estulin, dice ser amante de «desenterrar secretos guardados por más de 1000 años.»

El investigador viajó a la isla invitado por Fidel, quien afirmó que «conversar con él nos ayudará a aumentar lo que llamo la fuerza de persuasión» ante los peligros de una guerra mundial nuclear.

El libro «La verdadera historia del Club Bilderberg» está editado en 49 idiomas y se han vendido 3,5 millones de ejemplares en 79 países.

Ni «conspiranoico», ni freakie

Cuando uno escucha al investigador Daniel Estulin (casi todas sus declaraciones  han sido para la radio y la televisión), nos parece estar oyendo una mezcla de las aventuras de James Bond y de las enmarañadas conspiraciones de «El código Da Vinci», la súper-vendida novela de Dan Brown.

Sin embargo, los argumentos de este heterodoxo investigador abarcan un tema de una seriedad y de unas implicaciones tan grandes que es imposible dejar de tenerlo en cuenta, aunque no se comparta todo lo que dice.

Este hombre políglota, hijo de un científico y una pianista, ha dedicado más de la mitad de su vida a investigar las actividades del Club Bilderberg, una escondida entidad que la mayoría de los cubanos conocieron por dos artículos de Fidel, ya mencionados arriba.

«Imagínense que Rockefeller lea en el desayuno las opiniones de Fidel en los periódicos», señaló Estulin con sorna, en los comentarios de su página personal en internet.

Para quienes piensan que «Bilderberg no es una sociedad secreta, ni una conspiración judeo-masónica, ni siquiera un gobierno mundial», Estulin define que se trata, «de un grupo que entiende el concepto del dinero y de la empresa mundial de la misma forma».

Para él tampoco se trata una entidad piramidal, con una cabeza visible en la punta, sino de «una estructura horizontal que une, en un complicado entramado, a instituciones como la OTAN, la Comisión Trilateral, el Consejo de Relaciones Exteriores, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otras diversas organizaciones».

«Es como un Cubo de Rubik», apunta para calzar su idea de que se construye »un mundo de humo y espejos» para ocultar las verdaderas intenciones de los grupos de poder.

El investigador relata en uno de sus artículos que en 1992 escuchó a un amigo de su abuelo, ex coronel de la KGB rusa, hablando sobre los planes del Club para lograr la secesión de Quebec.

«Pensé que era un loco, pero tres años después, cuando ese tema se volvió algo común en Canadá, me di cuenta de que aquel hombre tenía razón y desde entonces decidí investigar sobre el Bilderberg», detalla en un perfecto español, idioma que domina además del inglés y por supuesto del ruso.

Asevera que muchos planes de «los malos», como llama en son de burla a los miembros del Club, tardan años, y a veces décadas, en ser aplicados.

Como parte de esa mirada diferente al mundo contemporáneo, que tiene mucho de eurocentrista, Estulin asegura que la actual crisis económica mundial «ha sido fríamente calculada» y puesta en práctica por los miembros del Club.

Indica que China, desde el punto de vista económico, y Rusia, en lo militar, son los principales enemigos del Club, que hace todo lo posible por mantenerse en la sombra, algo que Estulin denunció cuando el primero de junio pasado habló sobre el tema ante el Parlamento Europeo apenas dos días antes de que los complotados se reunieran en Barcelona.

Apoyándose en fotografías (ya dijimos, tomadas con un poderoso teleobjetivo) y con una presentación digital, el investigador afirma que «ahora están destrozando el concepto de estado-nación para liquidar la modernidad.»

En algunas de sus declaraciones refiere: «Hay que buscar en las causas, no en los resultados».Y agrega para explicarse que «resultado son los 20 ó 30 muertos que deja un coche bomba, pero lo importante de ese suceso es la causa».

«Estamos todos en un Titanic que ya ha chocado contra el iceberg y que ha empezado a hundirse», asegura con tono apocalíptico este hombre que un aparte con Cubahora revela que «trajo ejemplares de sus libros para regalarlos a Fidel.»

«Yo se que las personas que me escuchan muchas veces tienen el deseo de salir corriendo y quedarse a vivir en una cueva, pero la gente necesita conocer la información que muchos ocultan», dice este hombre que se niega a tener televisión en casa, aunque entre risas asevera que «no soy ni un conspiranoico, ni un freakie».

Esperemos que pasen los días para leer, «sedimentamente» los comentarios. Los suyos y los de la prensa internacional.