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Ya en 1958, el asesor jefe sobre modificación meteorológica de la Casa Blanca, Capitán Howard T. Orville, dijo que el departamento de defensa estadounidense estudiaba «maneras de manipular las cargas [electromagnéticas] de la tierra y el cielo y así afectar al tiempo atmosférico» usando un rayo electrónico para ionizar o des-ionizar la atmósfera sobre una zona dada.

(Este artículo, que he abreviado y adecuado al estilo periodístico, y aparece publicado en Paz Digital,  con fecha día 23 de mayo de 2008. La publicación anuncia su continuidad.)

En 1966, el Profesor Gordon J. F. MacDonald era el director asociado del Instituto de Geofísica y Física Planetaria de la Universidad de California, Los Angeles; era miembro del Consejo asesor de Ciencia Presidencial, y más tarde fue miembro del Consejo Presidencial sobre la Calidad Ambiental. Publicó informes sobre el empleo de tecnologías de control del medio ambiente con objetivos militares. MacDonald hizo un revelador comentario:

«La clave de la guerra geofísica es la identificación de inestabilidades ambientales, las cuales al añadirles una pequeña cantidad de energía liberarían cantidades de energía infinitamente mayores.»

MacDonald, científico de renombre mundial, tenía muchas ideas para utilizar el ambiente como sistema de armas y contribuyó a lo que era, entonces, el sueño de un futurista. Cuando escribió su capítulo «Cómo Arruinar el Medio Ambiente», para el libro «A Menos Que Llegue La Paz», no estaba bromeando. En el capítulo describe el empleo de la manipulación meteorológica, la modificación de clima, la fusión o la desestabilización de la capa de hielo polar, técnicas de agotamiento de ozono, ingeniería de terremotos, el control de las olas del océano y la manipulación de las ondas cerebrales usando los campos energéticos del planeta.

MacDonald también decía que estos tipos de armas se iban a desarrollar y que, cuando se usaran, serían prácticamente imperceptibles para sus víctimas. ¿Es HAARP esa arma? La intención de hacer ingeniería ambiental de los militares está bien documentada.

Las audiencias del subcomité del Congreso estadounidense sobre Océanos y Medio Ambiente Internacional examinaron la modificación del clima y del tiempo atmosférico conducida por los militares a principios de los años 70. «Lo que surgió era un cuadro imponente de investigación y experimentación por parte del Departamento de Defensa adentrándose en los métodos para usar como arma la interferencia dañina sobre el medio ambiente», decía otro autor citado en «Los Ángeles No Tocan esta HAARP».

Los secretos revelados sorprendieron a los legisladores. ¿Sorprendería hoy a los legisladores una investigación sobre el estado del arte de la manipulación electromagnética? Pueden averiguar que las tecnologías desarrolladas de los experimentos de HAARP en Alaska podrían nacer de la visión de Gordon MacDonald, porque los científicos avanzados describen el tiempo atmosférico global como no sólo la presión atmosférica y sistemas térmicos, sino también como un sistema eléctrico. [6]

«Pequeña entrada, efecto grande»

HAARP «bombardea» la ionosfera donde es relativamente inestable. Una cosa que hay que recordar es que la ionosfera es un escudo eléctrico activo que protege el planeta del bombardeo constante de partículas de alta energía del espacio. Este plasma de conducción, junto con el campo magnético de la Tierra, atrapa el plasma eléctrico del espacio y le impide ir directamente a la superficie de la tierra, dice Charles Yost, de Dynamic Systems, Leicester, Carolina del Norte.

«Si se disturba en gran medida la ionosfera, la atmósfera de debajo se disturba subsecuentemente.»

Otro científico entrevistado dijo que hay una superpoderosa conexión eléctrica entre la ionosfera y la parte de la atmósfera en la que actúa nuestro tiempo atmosférico, la atmósfera inferior.

Un efecto eléctrico artificial —la resonancia armónica de línea energéticas— causa la caída de partículas cargadas de los cinturones (de radiación) de Van Allen, y los iones que caen causan cristales de hielo (que precipitan nubes de lluvias).

¿Y qué hay de HAARP? La energía empujada hacia arriba por un calentador ionosférico no es mucha comparada con el total de la ionosfera, pero los documentos de HAARP admiten que se puede liberar en la ionosfera cantidades multiplicadas por mil o más de energía, en vez de inyectarlas.

Igual que con «la clave de la guerra geofísica» de MacDonald, los «efectos no lineales» (descritos en la temática sobre el calentador ionosférico) significan un pequeño estímulo y un gran efecto.

El astrofísico Adán Trombly dijo a Manning que un modelo de acupuntura es un modo de comprender el posible efecto de la emisión de impulsos de multigigavatios a la ionosfera. Si HAARP golpea ciertos puntos, esas partes de la ionosfera podrían reaccionar de modos sorprendentes.

Calentadores ionosféricos más pequeños, como el de Arecibo, están debajo de regiones de la ionosfera relativamente apacibles, comparados con los movimientos dinámicos más cercanos a los polos magnéticos de la Tierra. Esto añade otra incertidumbre a HAARP: la atmósfera superior, imprevisible y agitada, cerca del Polo Norte.

Los experimentadores de HAARP no impresionan el sentido común de las personas de Alaska como Barbara Zickuhr, que dice «Son como niños que juegan con un palo puntiagudo, encuentran un oso durmiendo y le pinchan en el trasero a ver qué pasa».

¿Podrían corto-circuitar la Tierra?

La Tierra como sistema eléctrico esférico es un modelo bastante aceptado. Sin embargo, aquellos experimentadores que quieran hacer conexiones de energía poco naturales entre las partes de este sistema podrían no estar pensando en las posibles consecuencias. Se puede provocar que los motores eléctricos y los generadores giren irregularmente cuando sus circuitos sean afectados.

¿Podrían las actividades humanas causar un cambio significativo del circuito eléctrico o del campo eléctrico del planeta? Un informe en la respetada revista Science trata de la ionización artificial de material radiactivo, pero quizás esto también lo podrían estudiar los domadores del cielo del tipo HAARP:

«Por ejemplo, los cambios del campo eléctrico de la tierra que resultan de una llamarada solar que modula la conductividad pueden tener sólo un efecto apenas perceptible sobre la meteorología, pero la situación puede ser diferente con respecto a los cambios de campo eléctrico causados por la ionización artificial... »

La meteorología, desde luego, es el estudio de la atmósfera y el tiempo atmosférico. La ionización es lo que pasa cuando se dirige un nivel más alto de energía a los átomos y los electrones salen despedidos de los átomos. Las partículas con carga resultantes son la materia de HAARP. «Una mirada al tiempo atmosférico debería decirnos que estamos en el camino incorrecto», dice Paul Schaefer, comentando las tecnologías de tipo HAARP.

«Los Ángeles No Tocan esta HAARP: Avances en la Tecnología de Tesla» trata del plan militar de manipular lo que pertenece al mundo: la ionosfera. La arrogancia del gobierno de los Estados Unidos en esto no carece de precedente. Las pruebas nucleares atmosféricas tenían objetivos similares.

Más recientemente, China y Francia usaron invirtieron millones de dólares en pruebas nucleares subterráneas. Se informaba hace poco de que el gobierno de los EE UU gastó 3 billones de dólares para su programa nuclear desde sus principios en los años 40. ¿Qué nuevos avances en la ciencia de vida se habrían podido hacer con todo el dinero que se ha gastado en la muerte?

Begich, Manning, Roderick y otros creen que las democracias tienen que fundarse sobre la franqueza, más bien que sobre el secreto que rodea tanta ciencia militar. El conocimiento usado en el desarrollo de armas revolucionarias podría usarse para curar y ayudar a la humanidad. A causa de que se utilizan en nuevas armas, los descubrimientos se clasifican [como secretos de Estado] y se suprimen. Cuando sí que aparecen en el trabajo de otros científicos independientes, a las nuevas ideas a menudo se las frustra o se las ridiculiza, mientras los laboratorios de investigaciones militares siguen construyendo sus nuevas máquinas para los campos de matanza.

Sin embargo, el libro escrito por Manning y Begich trae la esperanza de que el Goliat militar-industrial-académico-burocrático puede ser afectado por el poder combinado de individuos decididos y de la prensa alternativa. Llegar a estar bien informado es el primer paso hacia el fortalecimiento. [Earthpulse]

[6] Esta afirmación es fundamental para comprender qué son los fenómenos meteorológicos y cómo se producen. Es necesario, para quien quiera acercarse al estado actual de la ciencia, entender que cuando los «hombres del tiempo» de la televisión hablan de «altas o bajas presiones» y de «frente frío o frente cálido», están transmitiendo una visión superficial y muy limitada de lo que sucede en la atmósfera. No es que no sea cierto lo que dicen: es que muchos de los fenómenos que ellos miden son producidos por variaciones del sumatorio de la cargas eléctricas en cada zona y cada capa de la atmósfera, y por variaciones de las relaciones de carga y descarga iónicas entre cada zona.