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Como ha pasado con otras tecnologías, muchos creen que los medios electrónicos no reemplazarán a los impresos, igual que la televisión no acabó con la radio. Un artículo en The New York Times vuelve a poner sobre el tapete el antiguo dilema de si les está llegando el fin a las publicaciones impresas, como periódicos y revistas. Dado que así ocurriera, lo más grave sería que gran parte de la información disponible en la red de redes permanecería en manos de reporteros improvisados, ciudadanos empíricos, y los llamados «blogueros», quienes muchas veces no son los más confiables.

No obstante, en una reciente reunión de la Asociación Técnica de Diarios Latinoamericanos (ATDL) se dijo que no es que se estén acabando, sino que hay algunos mercados, como el de Estados Unidos, que están saturados y por ello se han estancado.

Según Miguel Ángel Pérez, presidente de la ATDL, «mercados emergentes como la India y China, y muchos países de Europa Oriental, presentan oportunidades de crecimiento de la industria de la impresión de revistas y periódicos».

Pérez agrega que incluso en América Latina se ve un crecimiento importante en el comercio de prensas rotativas, insertadoras de folletos comerciales, prensas de flexografía, apiladoras de periódico o 'stackers', y otros equipos.

«Estados Unidos no está creciendo tanto. Lo que allí se observa son ampliaciones de las rotativas; por ejemplo, más unidades de color, torres de impresión, etc., o sistemas de automatización para las prensas y los equipos ya existentes», explica el experto.

Otras autoridades en la materia y personalidades de los medios opinan que no es que se vayan a acabar los periódicos o las revistas, sino que las empresas de medios deben diversificar sus productos.

Google y las editoriales, un ejemplo

El motivo que llevó a The New York Times a escribir sobre el tema del futuro de los impresos tiene que ver con el final 'feliz' al que llegó la gigante Google con dos de las editoriales más importantes de Estados Unidos respecto a una demanda que le habían impuesto a Google por publicar fragmentos de libros en línea, caso en el cual las empresas alegaban violaciones a los derechos de autor.

El feliz acuerdo llegó cuando el dueño del motor de búsqueda más usado de Internet dijo que pagaría una multa de 125 millones de dólares, lo cual sugiere que las editoriales ven que no se puede pelear de frente con un gigante de la talla de Google y que, por el contrario, en la Red hay una excepcional oportunidad de crecer el negocio.

Por lo pronto, Google seguirá ofreciendo gratis fragmentos de las obras de esas editoriales en línea y se fortalecerá la venta de esos mismos libros.

En el artículo del diario neoyorquino también les preocupa algunas cifras citadas por ellos respecto a reducciones de la planta de personal de algunas empresas del mundo editorial impreso.

Por ejemplo, la publicación The Christian Science Monitor anunció que ya no publicaría más su periódico semanal, tras 100 años de hacerlo en forma ininterrumpida.

Por su parte, cita The New York Times que la firma Time Inc., dueña de revistas como Time, Fortune, People y Sports Illustrated, anunció despidos de unos 600 empleados para «reorganizar la planta de personal».

Dice el diario que Gannett, la editorial más grande de ese país, también recortará su número de empleados en 10 por ciento y dejará sin empleo a unas 3.000 personas.

Y los ejemplos que cita el periódico estadounidense continúan: la firma Tribune Company, dueña de The Los Angeles Times, hará redundantes a 75 personas; el The Star-Ledger, de Newark, estuvo a punto de cerrar sus puertas pero decidió seguir en el mercado tras sacar de sus filas a 40 personas.

Otras publicaciones, como TV Guide, decidieron bajar el precio de su producto a niveles que ni siquiera alcanzan a cubrir los costos de la producción: un dólar por cada copia que se venda en los puestos de revistas.

Cuestión de audiencias

Según el artículo de The New York Times, los periódicos y las revistas no tienen problemas de audiencias pero sí tienen un problema de consumidores.

Lo que ello significa es que, debido a que muchas de esas publicaciones —si no todas— cuentan con sitios web en los cuales el contenido es devorado por sus audiencias, lo cual de cierta manera hace que se presente canibalización de contenido dentro de la misma empresa.

El diario de Nueva York cita estudios que dicen que una gran minoría lee ese contenido en el impreso, mientras que la gran masa lo hace en medios electrónicos, como el teléfono celular o el computador portátil o de escritorio, mediante servicios de correo, 'feeds', alertas electrónicas u otras formas de acceder a la noticia.

De esto se desprende una conclusión y es que la información es la información, no importa en qué medio se lea, y que la gente tradicional tiene la tendencia a leer impresos, mientras que la nueva generación prefiere los medios electrónicos.

No obstante, dice la nota que en Estados Unidos el 90 por ciento de los ingresos de las compañías de medios provienen de los productos impresos y agrega que un solo anuncio de periódico cuesta varios miles de dólares, mientras que un aviso publicitario en Internet le trae a la empresa unos 20 dólares por cada 1.000 cibernautas que lo ven.

En cuanto al contenido, hay un hecho qué analizar y es que si llegaran a acabarse los periodistas de los medios impresos, probablemente gran parte de la información disponible en la Red quedaría en manos de una nueva fuente de información, como los 'reporteros' ciudadanos y los bloggers, quienes muchas veces no son los más confiables.