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La aprobación de la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo en Argentina, ha suscitado debates encontrados. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner no vetará la ley, pues la considera «un avance» para convertir a Argentina «en un país de vanguardia».

Para la Kirchner la promulgación marcará un hecho histórico en América Latinoamérica, ya que en la región los casamientos entre parejas del mismo sexo actualmente sólo son legales en México D.F., donde está vigente una norma similar que se circunscribe exclusivamente al territorio de la capital mexicana.

Divergen los argumentos a favor y en contra de la ley, que equipara los derechos de los matrimonios homosexuales con los de las familias tradicionalmente concebidas. En el caso de los parlamentarios argentinos, las discusiones fueron maratónicas y a ratos agitadas.

La sexualidad pasa a ser algo que se construye

«No me preocupa que las personas homosexuales se casen, me preocupa el efecto que ello pueda tener sobre terceros, en los niños, en la educación. Porque a partir de ahora la sexualidad pasa a ser algo que se construye», expresó la senadora Liliana Negre de Alonso, una de las principales opositoras al proyecto, mientras exhibía un cuadernillo de instrucción sexual primaria que, según destacó, invita a «armar» cuerpos con órganos sexuales intercambiables.

No hay que hacer tanta polémica, no estamos quitándole derechos a nadie sino dándoselos a los que no los tienen

La maternidad la determina el parto y la paternidad la da el matrimonio

«El Código Civil argentino regula el matrimonio como base de filiación: la maternidad la determina el parto y la paternidad la da el matrimonio. La propuesta de ley tiene incongruencias y genera un caos filiatorio», aportó su colega, Sonia Escudero.

En tanto, muchos de los que anticiparon su voto positivo durante la sesión lo hicieron bajo el argumento de otorgar igualdad bajo una misma figura legal.

«He escuchado a aquellos que dicen ‘unión civil sí, matrimonio no’. Pero eso es sólo dar un poco y no sirve para igualar. No hay que hacer tanta polémica, no estamos quitándole derechos a nadie sino dándoselos a los que no los tienen», opinó Lucía Corpacci, representante del oficialismo.

«En el derecho positivo no he encontrado ni un argumento que diga que no puedo otorgarle este derecho a un minoría que lo merece. El proyecto de ley puede tener vicios secundarios, pero no lo invalidemos por eso», pidió el legislador Luis Juez.

¿Por los niños?

Uno de los temas que dejaron al desnudo las posiciones antagónicas fue el derecho a la adopción, una prerrogativa de la que las parejas homosexuales gozan sólo en una decena de países de todo el mundo.

«Se ha puesto a los niños en medio del debate para generar pánico moral, como si los homosexuales fueran perversos y abusadores», reclamó la senadora Elena Corregido.

También su colega Eduardo Torres hizo una defensa enardecida, al decir que «si hay un chico que puede ser adoptado por una pareja gay, es porque hay una pareja heterosexual que ha fallado».

En cambio, los representantes más conservadores defendieron la constitución de un entorno «natural» de madre y padre para garantizar la sana educación de un menor.

«Creo en la existencia de un orden natural, palpado cuando viví en el campo, que me hizo ver las cosas que Dios quiere. Ese orden natural me indica que existen diferencias entre un macho y una hembra», señaló la senadora Josefina Meabe, una de las que rechazó la propuesta.

El orden natural indica diferencias entre un macho y una hembra

Durante las últimas semanas, la polémica ley de «matrimonio igualitario» alimentó el enfrentamiento entre la Iglesia Católica y el gobierno de la presidenta Fernández, que personalmente impulsó la norma. También generó opiniones cruzadas en todo el arco político argentino.

Creo en la existencia de un orden natural... Ese orden natural me indica que existen diferencias entre un macho y una hembra, dijo la senadora Josefina Meabe.

Sin embargo, la decisión de cada senador fue tomada, según se dijo, en «libertad de conciencia» y fuera de toda filiación partidaria.

Por eso, durante las 14 horas de sesión, se hizo difícil anticipar el resultado, lo que llevó a muchos argentinos a seguir el debate en vivo por TV o a través de las redes sociales.

Afuera del Congreso, y a pesar del frío, los defensores de la ley se reunieron para seguir minuto a minuto y por pantalla gigante el debate que transcurría puertas adentro.

Abuchearon a algunos oradores, entonaron consignas en contra de la iglesia y prendieron fogatas para soportar las bajas temperaturas.

Cuando conocieron el resultado, bien entrada la madrugada porteña, los partidarios del matrimonio gay sólo se dedicaron a festejar.

(Fuente: BBC Mundo)