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La Furia roja sobrepasó las expectativas, desterró los fatalismos y superó los complejos, escribiendo una página memorable en la historia, no solo del deporte español, sino del fútbol internacional. Vimos a una España joven, moderna, desinhibida y eficaz.Del Bosque la volvió a jugar con la uña del dedo gordo del pie derecho, y la Naranja Mecánica perdió otra vez en la final. Tal y como le sucedió en 1978, se quedó a solo unos centímetros de la gloria.