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Texto y fotos: Mercedes Rodríguez García

Para la que será una jornada beisbolera decisiva del play off de esta noche, los habitantes de Villa Clara se preparaban desde la mañana de ayer para alentar desde las gradas, desde las casas frente al televisor, o en improvisadas peñas en parques, aceras, y calles, a sus ídolos del deporte nacional. Es tanta la pasión, que ya a Santa Clara, la capital provincial, la han bautizado como Ciudad Naranja, epíteto que ahora se impone al de «Ciudad del Che»; «Ciudad de Marta», la patriota y benefactora, y «Ciudad Metal», por ser aquí donde también tienen lugar los famosos festivales de rockeros de toda la Isla.

Valen todas las iniciativas, incluso aquellas que recrean jocosa e irónicamente las incidencias del pasado domingo en el coliseo habanero del Cerro, colmado de industrialistas no muy respetuosos que digamos, y donde una injusta decisión arbitral empañó el quinto partido de la finalísima en el octavo inning.  Tampoco faltaron parcializaciones por parte de los narradores-comentaristas de los medios de prensa nacionales, y el desquite con la carismática y furibunda «leona azul» del NTV, Julita Osendi.

De ahí que el crucial partido de hoy martes, reclame desde una sábana teñida del color identificativo del Villa Clara para hacerla flotar en el graderío, hasta enormes carteles improvisados con cajas de cartón, mensajes pintados en las calles, carteles alusivos al león «tusado» de los azules, e incluso los personajes protagónicas los animados infantiles (Elpidio Valdés y María Silvia), quienes desde la entrada de la Casa Central de Cultura invitan a los más pequeños, para la «mambisada» deportiva de esta noche en el Sandino.

La efervescencia en la población es generalizada y casi que fantástica, pues desde hace cinco lustros el team de Villa Clara no gana el campeonato, y ahora todos se alistan para celebrar con traje largo, unos 15 años esplendorosos, llenos de gloria y honor. De todas maneras, cualquier cosa puede suceder, pues la «boca del león» todavía está ávida, y sus garras, no van a renunciar fácilmente a apropiare nuevamente del cetro de los grandes del béisbol cubano.

De veras: no sé qué ocurrirá si Villa Clara ocupa el trono. Porque aunque no es tiempo de la exquisita y refrescante fruta, la corriente jugosa del naranja se «tragará» a la marea azul de los leones, y lo más probable es que los industrialistas, emerjan de entre las aguas más verdes que cualquier marciano. (Vea fotos que siguen)