Por Mercedes Rodríguez García

Cucú Diamantes, vocalista de la banda estadounidense de rock mestizo Yerba Buena, junto a otros artistas participantes en el concierto Paz sin fronteras, violó las reglas de sumisión y absoluta obediencia. Cucú, la estigmatizada, debe pagar su osadía.

Así que ya recibió el primer «correctivo». La junta de Educación de la ciudad de Unión City en el Estado de New Jersey canceló su contrato para actuar el pasado sábado 26 de septiembre, en una fiesta de gala en una escuela superior de esa ciudad en represalia por haber participado en el Concierto Paz sin Fronteras.

Según un cable de la AP la razón de tal medida se debe a que la comunidad cubana de Unión City había amenazado con disturbios y protestas si la cantante actuaba en el escenario de la Plaza de la Revolución, por considerar que su presencia en La Habana constituía un respaldo político al gobierno cubano.

Para Cucú Diamantes, la patria que la vio nacer continúa siendo su inspiración, y así lo ha declarado en varios intercambios con el público neoyorkino. En los entresijos del Imperio quebrantar el orden establecido tiene un precio.

Tal y como queda plasmado en las letras de las canciones del cautivante y seductor disco, Cuculand (fusiones de rock, boogaloo, hip-hop, funk, jazz y ritmos antillanos), el desafió de Cucú, la reafirma como un artista comprometida con la dignidad de la mujer.