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Por Alejandro César González Rodríguez

 

Aprovechando que estoy en la etapa de confección de la tesis, y de no tener aún tema de investigación, me dediqué en el pasado concierto de Eskoria a estudiar el comportamiento de los slam's[1] dancers. Este fenómeno danzario es bastante característico en la cultura rock, y como nunca lo he practicado (tal vez por eso no lo entiendo) me dispuse a estudiarlo.

 

Hernández Sampieri aboga en este caso por la metodología cualitativa, la única capaz de investigar la parte intangible del comportamiento humano, sus valores, comportamientos, etc. Me decanté por el tipo de diseño no experimental, al no  interferir en el comportamiento de este grupo. Transversal descriptivo pues sólo pretendo mostrar una faceta del problema. Mediante la técnica de observación pasiva, instrumento diseñado para la recopilación de datos en el momento de la acción, resumí, en varias sesiones de investigación el quid del comportamiento de los bailadores santaclareños de slam. Mientras mi novia me decía que dejara la guanajería, deduje lo siguiente:

  • La mayoría de los implicados en este fenómeno, no rebasan los 20 años de edad, algunos sí, pero sin superar el estado de inmadurez mental.

 

  • Entre el 70 y el 80% de los practicantes comienzan a escuchar la música rock (fácilmente reconocibles por su acatamiento a ciertos códigos culturales bastantes obsoletos: pintarse la cara, muchos aretes y ropa bastante estrafalaria.)

 

  • Utilizan gestos histriónicos al igual que balbucean frases ininteligibles.

 

  • Forman su ritual con cualquier música o grupo de rock (los he visto darse empujones lo mismo con After Forever que con Sinister)

 

  • Cuando más violento se pone el baile más rápido se disuelven los bailadores.

 

  • La mayoría de las veces cuando se ofuscan dos o más de los integrantes, llega otro y los desaparta diciéndole cosas bajitas al oído. Después, se dan la mano y algunos besos y siguen bailando. ¿?

 

  • Cuando llega un grandulón, fuerte y bastante decidido al baile, todos le ceden el espacio, se apartan y le son condescendientes con palmaditas en el hombro.

 

  • Y demás está decir la algarabía, el desorden y la burla del público cuando caen al piso.

 

Por todas las razones expuestas, y a pesar de no triangular la investigación con otros instrumentos como la encuesta o la entrevista. Puedo concluir que:

  • El Slam es la ocasión especial para demostrar el incipiente carácter de macho dominante en la manada.

 

  • Puede utilizarse para desahogar sentimientos homosexuales.

 

  • Resulta el espacio adecuado para mostrar "caballerosidad" hacia el más fuerte y el más decidido.

 

  • Podemos practicar las clases de teatro recibidas en el último curso de Universidad para Todos.

 

  • Constituye la oportunidad ideal para entrar en calor, ensuciar y sudar la ropa recién lavada.

 

  • Muy buena ocasión para demostrarles a las jevitas que aún no hemos sobrepasado la pubertad.

 

A manera de cierre quiero disculparme con los entendidos en la materia en caso de encontrar algún error metodológico en esta investigación. Estoy abierto a nuevas perspectivas y a la utilización de cualquier paradigma que permita examinar con profundidad y objetividad el tema. Tal vez, cuando proponga este pequeño ensayo en la Universidad, me congratulen por haber descifrado, descodificado y traducido al humano, el lenguaje de los animales.

 

                                                                 

 


[1] slam [slam] verb (past and past participle slammed, present participle slam·ming, 3rd person present singular slams.