20070405152607-gatitos-pequenos.jpg666.jpg

Por Mercedes Rodríguez García

Un albañil llamado Ramón, dejó abandonada la obra que construía a unos cien metros del lugar para rescatar a dos mininos de apenas tres meses de nacidos, caídos al vacío desde un falso techo y atrapados en el fondo de una tubería que sirve de respiradero. 

Sin la trágica connotación de otros hechos similares y con un amor infinitohacia las mascotas,  el obrero santaclareño no detuvo la mandarria y el cincel hasta que uno de los ladrillos de la pared externa a nivel del piso, quebró. Por el agujero introdujo su mano hasta el codo para extraer al primero de los mininos. A poco sacó el segundo. Lo sensacional estriba en la urgencia conque salieron a buscar al picaparedes y en el el gentío que presenció, angustiado, la operación.  Las demostraciones de alegría se explayaron por el Salón Eco, lugar de importantes celebraciones, reuniones y recepciones, y donde La Niña —nombre de la gata madre—, muy tranquila, con alimentos y mimos garantizados, tiene su casa desde hace algunos años. Mas, en esta oportunidad no resultó muy fácil convencerla para que bajara a recoger a sus hijos que, una vez rescatados,f fueron colocados en la gaveta superior de un archivo, precisamente debajo del agujero del falso techo.. hasta que la gata madre se desprendió de su covacha nocturna para llevarse a uno de los mininos. Como un relámpago Lara, el administrador, se lo arrebató de la boca. Si lo volvía a subirlos corrían  el riesgo de precipitarse otra vez en el vacío. y, De ser así... ¿aparecería tan rápido otro albañil amante de los animales?